Sánchez no sabe qué hacer o qué decir, si no hay por medio un cambio climático, tan socorrido.
La cuestión está en que nadie se para a hablar de los aviones militares que lanzan al vacío espacio intermedio, una cantidad de mierda en formato de chorros de algo desconocido que se convierte en nubes cuando se expande en la atmósfera. Por supuesto esto no es casual, y menos, cuando son aviones que propagan ese producto de sur a norte, de este a oeste, sin parar y formando una tupida red al juntarse.
No hacen otra cosa que contaminar el aire sin saber por qué y la razón de esa cantidad de aviones (6 el domingo) surcando el espacio aéreo valenciano tan limpio y natural cuando no lo están enguarrando. ¿Productos que ya no saben dónde enterrarlos por falta de lugares? Imagino que los mares están cargados, también, de montones de bidones de productos que el día que se rompan terminarán con todo bicho viviente en sus lugares inabitables. Entonces sí, que tendremos un problema de supervivencia en el planeta. De esto, Sánchez, no habla. Los peces le importan poco, porque prefiere las granjas piscícolas.
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