A Yolanda Díaz la metieron en política los empresarios del textil para que hiciera de modelo en los medios, por los que era visible. Quién mejor que una Yolanda modelitos, no en pasarelas, no en privado, en todos los actos públicos donde las señoras puedan verse reflejadas con un conjunto de prê-tà-porter que luzca la señora Díaz. Practicamente a los empresarios les era imprescindible si en la cabeza de la señora no había ninguna idea vieja ni otra por llegar. Es decir, Yolanda, la modelo, es precisamente eso: modelo. No sirve para otra cosa que no lleve ese cometido.
¿Es triste?
Desde el punto de vista político es demasiado triste. Pero como son muchos los que tienen el mismo contenido (0) en sus mentes, pues no hay disyuntiva que obligue más allá los unos de los otros. Para eso están puesto a dedos y, no, por valoración académica.
Precisamente por eso se dedican a hacer las tropelías que llevan entre manos. Desde hacer de modelos a demostrar a los españoles que somos unos auténticos idiotas por seguir pagando impuestos y dejar que se lleven la caja del dinero de los impuestos, que, al parecer, no es de nadie. Y por eso pagamos impuestos y ellos se los llevan.
Claro, después, todo aquel que no cobra impuestos en alguna de las autonomías se le considera fuera del grupo de los ladrones. Porque este especimen, por sus actos, es capaz de señalar a quienes se los llevan crudo.
Total,
Yolanda ha dicho que se va. Que no quiere estar más tiempo... sin reconocer que Rufián dijo lo mismo y aún está en el escaño.
De esta gentuza no se puede uno fiar. Claro, que, a veces, es preferible tenerles controlados porque pueden hacer más daño... por detrás.
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