miércoles, 11 de febrero de 2026

nos veníamos adelantando

 
a los actos cometidos por estos hermanos del cosmos que vienen a tiarnos las porquería a los ríos, mares, y lagos. Sin contar con dejarnos los aparatos desperdigados por media orografía para que los encontremos y hagamos de ellos, las más de las disparatadas disertaciones. Como los terrícolas somos poco guarros... solo nos faltaba que vinieran, a la llamada de Sánchez, los extraterrestres, con sus muchas mierdas dentro para dejárnoslas a la salida. Es que no es el primer aparato que vemos tirando, arrojando cosas a tierra y si te he visto no me acuerdo. No, hombre, no. Hay que llamar al Vaticano para que León XIV se ponga en comunicación con el contacto que tuvo Juan XXIII, para que se lleven los desperdicios (que serán radiactivos, como los de Putin) y los dejen en la Luna o Marte o Miércoles... pero que se los lleven. No vale disimular después de haberlos dejado caer en los acuíferos terrestres. ¡A saber qué mierdas están dejando caer a tierra!
Y, anda que no han venido..., muchos de ellos han entrado con los grupos de moros y negros. ¿En patera? No. Los ovnináutas han venido vía oenegés que son más cómodos que las pateras.
Total,
que se vayan haciendo a la idea de tener que dejar sus mierdas en otro planeta de extraradio. Que somos muchos cagando en el mismo mar y, hasta los peces, intentan salir en una nueva ornada evolutiva. Están hasta los cojones que les estemos matando y, encima, escupiendo en su medio. ¡Ya está bien, cojones! Han dicho los escualos a los submarinistas habituales. Y, al menos, llevan más razón que la Yoli en Sumar.
 

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