en plaza pública.
Un día se encuentran Luis y Genaro en una biblioteca. Se saludan y le dice Luis a Genaro:
-Háblame más alto que me estoy quedando sordo igual que tú.
A lo que responde Genaro:
-Yo estoy yendo a terapia.
-¿A qué terápia? -Pregunta Luis.
-A una "terapia de hostias a mano abierta".
-¿Y cuántos días vas?
-Dos días por semana. -Responde Genaro.
-Es una terapia china. Entras en un local y te salen varios chinos en fila. Cada uno de un padre y una madre y, tú, eliges como si estuvieras en un puticlub. Señalé a uno bajito, tan bajo que tuve que pedir una silla para quedar a la misma altura. Tête-â-tête.
Entonces solicité las condiciones monetarias.
El chino que lleva el negocio me dijo:
-Si lo dejas al arbitrio del pedagogo...: -precio único.
-Si hay insultos...: -según la gravedad del insulto. Si nombras a algún miembro de su familia... el insulto se considera grave y sube mucho el precio.
Total,
Me senté en la silla y el chino empezó a darme de hostias sin control. La cara no se había recuperado de una... cuando ya venía la siguiente hostia. Tan, es así, que le pagué doble para que no se viniera arriba.
Entonces... -pregunta Luis:
-¿Eso da resultado?
-No. -Responde Genaro. Oir, lo que se dice oir... sigo igual. ¡Pero no sabes cuanta atención pongo desde entonces! Parezco un detective de servicio.
Esta "terapia" es la que deberíamos recetar a los políticos españoles. A lo mejor oir no oirían... pero prestar atención, sin duda, la prestarían.
Estamos hasta los cojones de que nos insulten sin consecuencias para sus vidas. Si las nuestras son aguantar y pagar, pagar y aguantar... creo que la ley es la misma para todos. ¡A hostia limpia y en las plazas públicas!
Este video debería considerarse una hostia bien dada si se repitiera muchas veces. Pero como vemos en él, los periodistas comprados bien se levantan antes de que se vaya el memo del ministro apaleado.
Bien por ese chaval al que no le llega el ministro ni a la altura de la suela de su zapato.
Patxi, lárgate a tu casa y deja el escaño para alguien que lo sepa defender.
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