viernes, 14 de febrero de 2020

en primera página

AENA se niega a dar las cintas donde se demuestra que Ábalos estuvo reunido con Delcy y el guardaespaldas de Ábalos. Aquél que ha conseguido un buen puesto de Consejero en Renfe. 
¿A que todos ustedes, que leen este blog, estaban seguros que AENA daría las cintas gustosamente donde se dobla la película La Bella y la Bestia: donde la bestia es Delcy? Fea, fea, del carajote.
Si los señores diputados que representan a los españoles están a la altura del betún, y se le suman las instituciones públicas como nido de ratas y escombrera... ¿Qué podemos pedir? ¿A qué conclusión podemos llegar ante la negativa de AENA de favorecer la verdad? AENA no está para ponerse de parte de ninguna verdad; AENA está para favorecer a la formación política que gobierna en ese instante. Porque los que están dentro son de la misma formación. ¿Habéis visto alguna vez que un tonto tire piedras a su tejado, y siendo ministro? Perdonadme, lo último sí lo estamos viendo todos los días y los domingos dos veces.
Acojonante.
Ábalos ha quedado a la altura de la vicepresidenta de gobierno la señora Calvo. Es más, ha quedado, a la sazón, trasquilado y con una ancha raya en el centro de la cabeza. Mayor inutilidad la hemos visto reflejada en Zapatero y Rajoy, y el señor Falconetti. Que, aunque parezca nombre italiano, es de la marea baja, baja, de los socialistas españoles. Vamos, a la altura de Ábalos.
¿A santo de quién tiene el señor Ábalos que enchufar al guardaespaldas como consejero en Renfe? ¿Es que en Renfe no hay consejeros bastantes?
Si, sí hay consejeros bastantes pero...: la cuestión es taparle la boca el tiempo suficiente para cuando se le caliente la lengua, y le dé por largar. Bocatto  di Cardinale. Ay, Señor, llévame pronto.

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