sábado, 31 de agosto de 2019

Magrudis...

el resultado de una mala praxis.
Ahora no le vamos a echar la culpa al niño Jesús de los destrozos ocasionados por la carne en mal estado en que se encontraban los productos elaborados y distribuidos por esta empresa. Los empleados de la misma deberían saber el grado de deterioro de los productos y si eran actos para el consumo humano; ni siquiera para el consumo animal. Así cómo el estado de limpieza, secado, o humedad ambiente, que debería tener dentro el recinto de elaboración. Por lo que conlleva el evidente y triste desenlace de los consumidores...: ya deberían estar en la cárcel los culpables y ya destripados las interioridades de todo aquél que haya estado con contacto con esta empresa. Eso sería lo justo y normal.
Ahora bien,
si como amplían la noticia de que ni siquiera estaba operando legalmente... Sería descabellado no culpar a la Junta de Andalucía de gobernar sin gobernar. Solo por cobrar al fin de mes y repartir garbanzos para sus simpatizantes. ¿No había inspecciones? ¿La Policía Local no van por esos polígonos a enterarse de lo que sucede dentro de las naves? ¿Es por esa dejadez que los chinos escampan por sus respetos sin que nadie sepa qué carajo hacen en España, a parte de vender mierda? ¿A qué se dedica la Local cuando va caminando por la calle -supuestamente- controlando lo que sucede en la misma? 
Hay que entrar en los locales y ver si están dados de alta y a qué dedican el tiempo de estancia en ese local. Porque a lo mejor se dedican a vender ropa de señora y, -de paso-, a secuestrar a alguna de ellas.
¿Tanto cuesta a los funcionarios cumplir con sus obligaciones legales? 
Hay que recordarles que somos los ciudadanos a los que nos cuesta ganarles sus sueldos. El que se hayan metido en la administración pública les deben responsabilidades a los ciudadanos y por tanto, la máxima disponibilidad en ejercicio de sus funciones. Eso de aprobar la convocatoria X, y después echarse a dormir no va con el cargo público. Aunque haya sido, hasta ahora, todo lo contrario: nido de sinvergüenzas, rateros y puteros.
Defenestremos a los funcionarios que no funcionen. Pongamos las cartas boca arriba y que cada cual asuma el riesgo de lo que no funcione. Ahí tenemos la prueba de la disfunción en funciones de la Junta de Andalucía: la muerte que va camino de sumar cada día. Si el padre del niño muerto por culpa de una mala praxis de los funcionarios fuera a cargarse a uno de los suyos: ojo por ojo. Veríamos si no se tomaban las cosas de otra manera. "Ojo por Ojo", carajo.
Mirar que grado de miedo ha cogido la empresa Magrudis por el descargo emprendido por la Junta que sigue vendiendo productos sin etiquetar y teniéndolo prohibido. ¡Con un par!

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