miércoles, 31 de enero de 2018

que mal está el mundo

y lo digo desde la razón, sin conciencia de lo que hacemos en él... sino lo que decimos de él. 
Nos hemos propuesto acabar con el mundo desde una óptica literaria que se lleva mucho entre personajes que nacen del mundo funcionarial, de los que no funcionan, pero que mola mucho que la gente vaya a sus charlas en aulas universitarias que molan tanto y te aplauden los estudiantes.
Concretamente, ayer, estuve en presencia de otro de los muchos ponentes que hablan de su libro y lo mal que va el mundo. Estoy seguro que lo miran desde el volumen de los que no venden. Y no los venden porque todos dicen lo mismo, por mucho empeño que derroche la moderadora en que los ponentes son lo más de lo más. Lo difícil está cuando, a mitad de charla, percibes, que la mitad de los presentes toman puerta y se van a cenar antes de que se les corte la digestión no comenzada. 
¿Quién, a estas alturas, no sabe que los recursos se agotan por culpa de una mala praxis en el reparto de la riqueza? ¿Quién no sabe, a estas alturas, que terminando el siglo 19, con la Revolución Industrial en Inglaterra, se comenzaba el ciclo de una mayor presencia de maquinaria que iría mermando el trabajo obrero? Ya, en aquellos entonces se decía, que la maquinaria haría más feliz al hombre dado que la riqueza sería la misma, pero el tiempo con la familia sería mayor. ¡Y, tanto, como que de aquellos polvos estos lodos! Más maquinaria, más paro. No se equivocaban: más tiempo con la familia. Lo que no ha cuadrado es que la producción técnica no ha avalado una buena calidad de vida del o para el individuo. Muy a su pesar, cuanta más producción..., más ha ganado el capital y menos reparto de plusvalías. Es decir, los chinos hacen doble o triple de producción cuando hacen huelga y en Europa, los empresarios, quieren convertirnos en chinos.
Total
que la única solución al problema está en que la población de humanos debe disminuir si queremos que esto funcione. Pero -digo yo- para llegar a esta conclusión no hace falta hacer presencia en ningún sitio; para eso solo hace falta escuchar al gobierno: no hay para las pensiones. No hay dinero en la caja de pensiones. El paro baja aunque sea de forma fraudulenta, misógina, malparida...Etc. etc.
Conclusión
que los viejos deben morirse y los que queden...: salir de la Tierra en busca de nuevos horizontes.
Yo pensaba que con salir a Alemania lo teníamos solucionado, pero no... ahora tienes que irte a la Luna o más allá. Desde luego que para cualquier Estado esta solución, soluciona, el estado del Estado. Y si nos gasean a todos pues... no haría falta que vaya nadie a ningún lugar. Por lo que pienso que muchos aspiran a haber sido o ser Hitler. Que a este paso, todo se andará.
A mí me crea un conflicto de intereses... --¿Quién hará trampas en la elección de los que deben morir y los que han de quedar? Porque oigo muchos hablando de ello pero ninguno se ofrece a ser de los que se caven la tumba.
A si que, amigos, cuidadito con quién os jugáis el pan, porque hay mucho por ahí que no es trigo limpio.

No hay comentarios: