martes, 2 de enero de 2018

Cristina de Borbón

Cristina de Borbón
Chorizos consentidos... Chorizos por la calle...
Pobrecilla. 
Os cuento...
resulta que hace... mogollón de años que la hermana -que no hermanastra del actual rey-, vivía opíparamente trabajando en La Caixa, firmando papeles que le ponían delante. Ella se confiaba de todo aquél que la decía firma. Y allá que estampaba su firma si leer lo que firmaba. ¡Pero estaba en la Caixa! ¿Por qué? Nadie lo ha sabido nunca. No leía, pero... firmaba. 
Este trabajador incansable en el duro oficio de jugador de futbol sala, se dio cuenta que la gachí era lo que estaba buscando desde que su padre le enseñó a no trabajar y vivir de lo ajeno. Porque, señores, este arte se aprende de cuna. ¡No me jodáis! Y buscó su media naranja o tonta del bote, para dar el braguetazo y formar el dúo Bonnie and Clyde del atraco, el robo, y la recortá....
Total
que ella trabajando en una Caja no sabía de na... El otro sin saber de na, más vivo que la culebra y de ahí salió lo que se ha llegado a llamar el Caso Nòos, el caso Urdangarín, derivado, este, del caso Palma Arena.
¿Qué tenía que hacer Urdanga, alias el Duque emPalmado?
Simplemente pedir a todo dios con pasta, la pasta, a nombre de Juanca I. 
¿Qué tenía que hacer la pasmada de su mujer?, firmar todo lo que le ponía su marido delante la napia. A, éste, le habían advertido que Cris no sabía leer y que traía una deficiencia de familia pero, total, para lo que la iban a utilizar...: bienvenida. Y, firmaba. ¡Vaya que si firmaba! Y, después..., se le olvidaba. La Tonta del Bote, necesaria, para que un juez desestime culpabilidad. Y así pasó. ¡No sé, no me acuerdo!, ¡yo acabo de llegar!, ¡mi papá es Rey! En fin, cosas así, de andar por casa.
Pues esta señora indecente e inmoral, está contando los días que le quedan a su marido de cambiar de domicilio. De palacio o palacete a la cárcel. 
Que digo yo, ¿tanto tiempo le ha costado a la Ley decidir qué hacer con el emPalmado? 
¡Vamos, cojones, que a la gente del pueblo bien que la enrejáis por menos de lo que han hecho esta panda de chorizos descerebrados! ¡A ver si os ponéis las gafas, jueces de mierda, y empezáis a dictar la Ley a todos por igual! Cabrones.

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