miércoles, 14 de febrero de 2018

el paso del planeta X



Desde que la Tierra es habitable el hombre ha tenido miedo de perder el poder que habita y germina dentro de ella. Es semejante al niño que, con chupa chups en mano, tiene que comerlo pronto por si alguien se lo quita. Y, ese presentimiento, ese sentimiento, de empoderamiento, le lleva a aniquilarlo sin darse cuenta del vacío que queda después. ¿Es este el propósito de las premoniciones catastróficas que pregonan los agoreros planetarios?
Miremos
por millones de años los planetas han estado equilibrados y alineados en sus órbitas alrededor de su estrella. Y siguen en su estado funcional estemos nosotros o no. 
Por tanto
lo que sobran son agoreros, visionarios, Nostradamus o Parravicinis que nos sometan a constantes ayes de pavor,  dolor y llanto. Si algo hubiera de acontecer a la humanidad actual no es expresamente el paso del planeta Nibiru, sino de una humanidad deshumanizada por sus constates pruebas catastróficas contra sus moradores.
Vengo diciendo desde hace muchos años, que la vida en nuestros planetas colindantes es activa, inteligente y evolutiva. ¿Cómo podemos decir que nadie hay más allá de nosotros por el mero hecho de sacar o lanzar un artilugio que tiene de todo menos poder de confirmar ese dato?
¿Cómo es posible que se haya salido de la tierra (1969) al satélite lunar y estemos probando cohetes para llegar?
No tiene sentido. Y no lo tiene porque, de haber llegado con el modelo Saturno V, desde el 69 se hubieran diseñados nuevos modelos más sofisticados modificando los errores del primero. ¡Pero nada más! Hoy, estaríamos, lanzados a conquistar el espacio con la experiencia del primer lanzamiento.
Sinceramente...
el viaje lunar en el 69 fue un camelo. Una mentira que difunden los mismos que nos quieren muertos de miedo con premoniciones de grandes cataclismos.
No le quitemos la belleza que tiene la imagen de comienzo del post.

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