lunes, 5 de noviembre de 2012

Baúles vivientes. Una de tantos


Ayer domingo, estuve de oyente, de alumno, del conocimiento contenido en el baúl de los recuerdos de una maestra de la vida como es doña Carmen. Viuda desde hace 12 años y con 71 desde su nacimiento; madre de dos hijos y abuela de varios nietos, mira sin ver, mientras la boca va vaciando el contenido en experiencias que fue llenando desde que, a corta edad, tuvo necesidad de trabajar en casa paterna y que, a la edad de 9 años, se hizo mayor de golpe cuando se vino a Valencia en calidad de sirvienta interna en casa de un médico con mujer y siete niños. De ahí, con el tiempo, pasó a casa de un matrimonio de  maestros para pasar, posteriormente, de asistenta con una familia cuyo cabeza de familia era director en banca.
Recuerda con pesar, aunque con barriga llena, pues está desayunando, cuánto trabajo lleva sobre sus riñones. Rememora con nostalgia la falta del amor de su vida y qué tan sola la ha dejado. Sin embargo no llora, sus ojos parecen secos de haberlo hecho en su momento y otros posteriores. Sin embargo, atisbo un signo de orgullo breve por lo conseguido, a la vez que da el último bocado al pan tostado con mantequilla y mermelada servido en el bar-estación del parque de Marxalene.
¡Cuántos baúles llenos nos rodean y cada uno con un contenido diferente! Pienso, mirando las mesas que tenemos alrededor.



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