salen de la cárcel dando a entender que no se han dejado humillar.
Pues eso, al carajo con vuestro ego y vuestra infantil pataleta de niños malos con ansias de apropiación indebida de comunidad española. Al enemigo que huye, puente de plata. Y, vosotros, como Puigdemont y demás huidos con él, sois escoria y, como escoria, hemos de trataros. Desde la Peste Negra no había habido un comportamiento inhumano como habéis tenido vosotros con los hijos de los catalanes: parapetaros detrás de ellos para evitar la andanada de palos que necesitabais para enmendar vuestros ardores uterinos. Y, encima, echáis las culpas a los demás de vuestros desmanes desharrapados y despreciables. ¡Menudos políticos de mierda! ¡Y que estéis dirigiendo una Comunidad con esos comportamientos y veleidades, me ultraja los sentidos intelectuales! Pero reconozco y reitero, que sois algo anormal en la escala de valores. Es verdad y repito que, vosotros y los etarras, sois los últimos de Filipinas. Y, como dice el refrán: cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
Deseo pasar veros camino del penal, mientras mis barbas se calientan en el lagar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario