martes, 6 de marzo de 2018

¡Escuchad!

No suenan trompetas,
ni quejidos ni reyertas.
El tiempo se ha detenido y...,
ni las aves vuelan.
El latido es lento, casi...
sin presencia.
Pero... respiro,
es buena enseña.
Qué espero, en mi alerta... 
¿Acaso truenos?
¿Alguna presencia?
¿Vida sin vida,
a mi lado aparezca?
Hada sin rostro,
perfume de esencias.
Consigo embriagarme
con noches de estrellas.
Y, en las matutinas luces,
sobre la seca hierba,
mi cuerpo repone
la pesada afrenta.
Escucho, lato y respiro
y retorna consciencia;
y, arrebatado suspiro,
me levanto en la era.

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