miércoles, 18 de noviembre de 2015

no sé si os habéis dado cuenta


pero... con lo de Francia, a Mas, le ha venido Al-lá a ver. Y no por guapo o buen político, no..., le ha venido a ver el dios de los yihadistas, de todos aquellos hombres de fe que tiene, a buen recaudo, en sus laudes catalanas. No sería de extrañar que Mas hubiera mandado una célula al país vecino para desviar la atención de los españoles que le tenían agobiado. Todos los días estaba en el candelero, mucho más, que la Dolores, de Calatayud, que tuvo que poner el Ayuntamiento una oficina de información para señalar dónde vivía, dada la popularidad de la referida santa; y, porque hacía, las delicias, de los sufridos camioneros, que pasaban por su puerta. Mas, utiliza, a los matones yihadistas, apostados en las tierras catalanas, igual que el cazador, al galgo..., el cual, permanece expectante, a que le den la orden para lanzarse a correr, tras la liebre.
Mas, por unos días, no ha sido objeto de deseo, lo han acaparado los atentados en Francia: con sus correspondientes muertos y heridos. Esta es la ambigüedad que está marcando la diosincrasia de las mentes de los memos políticos y sus perros de presa. No olvidemos que, la otra cara de la moneda de los yihadistas, son los perros policías que utiliza el poder central. Las calles serán tomadas por ellos, y la gente padecerá su fuerza, por el abuso de poder. ¡A perder, los de siempre: el pueblo! Y mientras este capullo va de chulo, por las calles catalanas, sin que nadie le rompa su jodida cara. El culo se lo habrá partido Rajoy.

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