martes, 10 de noviembre de 2015

La bestia recuperó el trono y la autoridad... sólo falta el poder

América proclama a Francisco líder moral planetario

 El único traspiés que tuvo el Papa en EEUU fue subiendo al avión, por culpa de su ciática. En todo lo demás, su periplo fue un paseo triunfal del Papa por el corazón del imperio americano. América rendida a sus pies. Y sus potentes medios de comunicación haciéndole la ola. No se puede tener más éxito en menos tiempo. Nadie como Francisco supo conquistar a los de arriba y a los de abajo. A las élites, a los pobres y a la siempre olvidada clase media. La "tierra de los libros y la patria de los valientes" le proclamó líder global. 

Se paseó Francisco por las tres ciudades-símbolo del Este americano (Washington, Nueva York y Filadelfia, la cuna de América). Estuvo en sus lugares más emblemáticos. En la Casa Blanca, con Obama, que lo llamó "emperador de la paz", y lo recibió a pie de escalerilla de un pequeño Fiat negro.

Entró en el Capitolio, sancta sanctorum (Lugar Santísimo) del Estado americano, y puso en pié a los congresistas. Y eso que se temían protestas de algunso neocon. Ni eso. Con un discurso antológico hizo vibrar sus cimientos morales, mirando al Moisés, que campa en su interior, y de la mano de sus cuatro 'santos' americanos: Lincoln, Luther Kinh, Dorothy Day y Thomas Merton. Y cosechó 36 ovaciones y hasta las lágrimas del presidente de las Cámaras, John Boehner, uno de los pesos pesados republicanos.

Algo parecido le ocurrió en Naciones Unidas, el templo laico de la democracia globalizada, que lo agasajó como el profeta de la paz mundial. Y como auténtico profeta tiró de "parresía" y, con suma humildad y con todo la ternura que desprende, no dejó de romper el jarro de las denuncias.

Porque, tanto en el Capitolio como en el Palacio de cristal, Francisco hizo hacer a los grandes políticos de Estados Unidos y del mundo (desde Obama a Putin, pasando por Merkel, Castro o Maduro) un auténtico examen de conciencia. Y les presentó el manual del buen gobernante. Les puso ante el espejo del Evangelio y les pidió un nuevo sistema político mundial. En nombre de los empobrecidos del planeta, que abarrotan las cunetas de la vida. Y en nombre de la "casa común" planetaria, a punto de morir asfixiada.

A los grandes y poderosos de la tierra, Francisco les pidió, en nombre de los gritos de los pobres que llegan a los oídos de Dios, una nueva diplomacia: la del diálogo. Y un nuevo sistema político: el ecopersonalismo. Un nuevo modelo de desarrollo, basado en la persona humana y en la naturaleza como centros de todo el sistema. La buena gobernanza de los ricos, para que los pobres no mueran en medio de la 'globalización de la indiferencia' y de la 'cultura del descarte'.

La voz de los sin voz. Todo en nombre de los pobres. Papa paráclito, le llaman algunos. Es decir, el Papa defensor de los excluidos. Su abogado. El líder creíble, sin trampa ni cartón, que no lucha por sus propios intereses, ni siquiera por los de su Iglesia, que ya no la quiere como un poder entre otros, sino como un simple 'hospital de campaña'. El líder humilde, que contagia ternura y compasión, y ríe y llora con la gente. Y besa al niño con parálisis cerabral y se abraza a un preso en la cárcel de Filadelfia, mientras reconoce que "todos necesitamos limpiarnos, el primero yo".

Un Papa que arrastra hasta a la contracultural, moderna y esquiva Nueva York, que terminó cantándole el 'I love you'. Un Papa que seduce porque predica con el ejemplo. Y, por eso, pide a la potente Iglesia norteamericana que deje de mostrar su potencia, que hable quedo, que baje a la calle, que abrace las heridas del mundo, que salga de sus despachos lujosos y sus ricas catedrales.

Que sus obispos y cardenales dejen de ser príncipes y se conviertan al Evangelio. Porque, como dijo Jesús, "el que quiera ser el primer entre vosotros, que sea vuestro servidor". Un Papa que hace milagros. A la vista están los acuerdos de paz en Cuba y Colombia. O la seducción de la Gran Manzana. Un Papa milagro. El Papa de la primavera. El Papa de la esperanza.

NOTA:

Algunos ya le llamaban el nuevo chasco, por todas partes se predicaba que la semana pasada el Papa Francisco iba a hablar acerca del domingo, ya sea por la familia o por la ecología, siendo que iba a hablar de los 2 temas era lógico que iba a promocionar el domingo con tan fuertes argumentos, pero don Mario esta de vuelta en su recamara y nada pasó.

La verdad es que muchas veces nos llevamos estos chascos por falta de estudio

Si estudiaramos más la Biblia y el Espiritu de Profecia nos dariamos cuenta que:
El movimiento dominical está avanzando en la oscuridad. Los líderes encubren el verdadero problema, y muchos que se unen al movimiento no ven hacia dónde tiende la corriente oculta [...]. Están trabajando a ciegas. No ven que si un gobierno protestante saca los principios que lo han hecho una nación libre e independiente, y mediante leyes incorpora en la Constitución principios que propagarán las falsedades y los engaños papales, se hundirán en los horrores del romanismo de la Edad Oscura.—The Review and Herald, 11 de diciembre de 1888. { EUD 109.2; LDE.125.3 } 

De esta primera cita podemos extraer 2 cosas:
Los jesuitas no son ilusos, manejan muy bien la sicología y saben que si hablan del domingo en público, esto podría despertar a la Iglesia Adventista que tanto tiempo lleva dormida, si, estamos dormidos, así que prefieren seguir mesiendo nuestra cuna y con esto muchos miembros que aman el mundo se alegran que falte más tiempo y se burlan de quienes esperaban pronto el fin.
Lo segundo es que para que pueda ocurrir la Ley dominical tienen que cambiar la primera enmienda de E.E.U.U. que dice

El Congreso no legislará respecto al establecimiento de una religión o a la prohibición del libre ejercicio de la misma; ni impondrá obstáculos a la libertad de expresión o de la prensa; ni coartará el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente y para pedir al gobierno la reparación de agravios.
Por lo tanto mientras no se cambie esto, no puede haber ley dominical. Veamos ahora otra cita:
Cuando las iglesias principales de los Estados Unidos, uniéndose en puntos comunes de doctrina, influyan sobre el Estado para que imponga los decretos y las instituciones de ellas, entonces la América protestante habrá formado una imagen de la jerarquía romana, y la imposición de penas civiles contra los disidentes vendrá de por sí sola [...]. { EUD 113.4; LDE.131.1 } 
Como vemos son las iglesias protestantes la que harán este cambio, por mientras el papado encubiertamente está influyendo sobre estas para que decidan votar esta ley.

El papado en 1929 por Mussolini recuperó el trono, es decir los estados pontificios con sede en Roma, y con esta visita logró retomar la autoridad, pues como vimos en el presente artículo ya es un lider en materia moral, sólo le queda el poder y este le será devuelto cuando la bestia que sube de la tierra (USA) ordene "que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente.Y que ninguno pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre"

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