Dado el nivel de tecnología que China está mostrando al mundo y su método de difundirlo al munto... recomiendo que los ojos de los occidentales se nos pongan oblicuos.Porque, sí o sí, China se hará con el mundo y su contenido. Incluídos los ciudadanos a los que nos someterá a ese sistema de esclavos que tanto le gusta a Xi Jinping. Lo que puede ser un beneficio para los oligarcas chinos; será un martirio para todos los que estemos a su alrededor. Y, a su alrededor, ya lo estamos todos. ¿Quién puede pensar que no somos China, si tenemos a todos los chinos viviendo en occidente sin trabas ni impedimentos?
Esa es la cuestión.
China ha ido introduciendo a sus ciudadanos en nuestros países con una lógica aplastante: el número de individuos. Cómputo de amarillos que se diluyen en el medio sin que nos hayamos dado cuenta. Su asentamiento ha sido tan milagroso, como silencioso. Llegarón, vieron y se posentaron sin trompetas ni zarandajas de Todo a Cien.
Pero debemos dar a cada uno lo que se merece. Y a China hay que darle la medalla a la ingeniería mental.
Reconozcamos nuestros pecados y con la mano en el pecho: no hay nadie, ni en el sistema capital europeo, que pueda construir lo que China construye, en costes y días. Tanto les da un rascacielos como un puento kilométrico, como una presa de millones de metros cúbicos, como aviones, trenes, etc. Y eso me hace sentir envidia de ese país.
A España vinieron a proponer un puente entre Europa y África. Lo que nosotros no podíamos hacer por falta de asentamiento en el estrecho de Gibraltar... China se comprometía en levantar el puente con métodos calculados de efectividad. Imagino que, con el propósito, de servir de senda de los elefantes hacia el continente europeo. Convertir Europa y África en un mismo continente con todos los animales sueltos por las calles, capitales y pueblos. Una ampliación del viejo parque nacional del Serengueti.
¡Qué, qué!
El caso es que <<si no puedes con tu enemigo unetele.>> Y eso es lo que estoy haciendo con mi personas: tomando mucho zumo de limón para que la piel se me ponga amarilla y los ojos como mirando al horizonte; ese horizonte que no se ve desde Madrid. Según la zafia de Yoli Pringada. Prefiero convertirme en chino que miembro de la formación de Sumar. Formación que pide a gritos un puntal de Podemos como apoyo a no desaparecer del programa político nacional.
(Pero esto es otro punto y seguido para otro post.)
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