nos enteraríamos de la cantidad de TODO para lo que ha sido utilizado en los tiempos de Zapatero, y ahora, de Sánchez. Imagino que anteriormente se le habría dado un uso, también, para diversas cuestiones fuera de la liturgia cotidiana. Como siempre la vida la viven los cuatro chorizos políticos que nos impiden al resto de ciudadanos vivir con un poco de dignidad. Esa dignidad de la que habla todo el mundo por ética y moral y que está enterrada en los políticos del planeta.
Todos supimos, pasado el tiempo, que en la expansión de la pandemia nos hicieron quedarnos en casa para que no viéramos que ellos sí salían de las suyas camino de restaurantes, prostíbulos y paradores. Vividores en potencia y mangantes de joyas.
Joyas como las que ha traído, supuestamente, Zapatero de los Emiratos o de donde coño se los hayan regalado y a cuenta de qué favores.
Por mucho que nos queramos enterar de los casos ocasionados por nuestros políticos socialistas en tiempos de andar por casa... topamos contra un muro levantado por mandato de Sánchez para enfrentarnos unos contra otros y, de paso, ellos entrar por la puerta falsa sin que nos demos cuenta de sus fechorías. Como todo en la vida al final salen los asuntos condenatorios a luz pública cuando ya es tarde y así conseguir aplacar la verdadera importancia que tienen los hechos.
Estamos cansados de verles reirse a nuestra costa sin que podamos darles de hostias hasta en el propio carnet y pasaporte. Está todo tan podrido que huele a lo lejos como cadáver en descomposición. Asumir las tropelías les da igual puesto que tienen mogollón de promesas incumplidas y nadie les pide explicaciones. ¡Qué asco!
No hay comentarios:
Publicar un comentario