están tan acostumbrados a que les insulten por la calle, los españoles, que ya saludan como si fuera un cumplido. Esto nos debe motivar mucho en vez de los pelotas de Zapatero, que le hacían el ridículo de señalar con el índice doblado la forma de la ceja. Ya hemos comentado en otro post el tipo de español que hacía ese gesto tan urbanita hacia Zapatero.
Este mendrugo, como el resto de lumbreras que tiene la bancada socialista... son de naturaleza antinatural, les falta un riego, un verano o el equilibrio intelectual que deberían tener para estar donde están. Otros por mucho menos... pero bien preparados... están en las colas del paro por no tener dónde demostrar la valía que les sobra y basta para estar en el puesto de cualquiera de esos memos de la psoe.
Este personaje como tiene esa cara de tonto de cartón piedra... se permite ir por ahí demostrando lo que no puede hacer en solitario. Rodeado de una manada de guardaespaldas qué, por cierto, pagamos los españoles... sonríe como si fuera un actor o director de teatro. Da la sensación de que está en su medio de popularidad cuando ha sido, junto a Sánchez, los dos maestros de los actos peores cometidos en toda la historia de la humanidad. ¡Y mira que han habido historias! Pues los peores.
Un tipo que va al banquillo de los condenados por la Gran Trama Político-socialista... Va sonriendo como si le fueran a pagar comisión por ir a los juzgados. Que tendrían que dársela, la comisión, dado la personalidad y el nivel de consejos que distribuye a los empresarios lelos. Su tasa por aconsejar es muy alta. Se valora bien.
Esto es lo que tiene el sillón donde se sienta el presidente. Posee un poder tan bestial que por eso hacen lo posible por no despegarse de él. Por muy lelo que seas los homónimos te tratarán como un igual entre ellos por derecho de etiqueta y mamoneo. Por eso Sánchez no quiere perder la silla por haber ido a Sevilla, de visita a María Jesús Montero. Doña Lengua Bífida.
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