martes, 23 de junio de 2026

era de esperar

Lo que nos ha llegado a España procedente de los cuatro puntos cardinales del plaenta... son delincuentes en su mayor parte. Tan es así que hasta los hindis se han atrevido a enfrentarse a españoles por los mismos motivos que el resto. Es decir... todos tienden a comunicarnos que ellos tienen más derechos que nosotros de estar en España y solicitar las ayudas pertinentes y la vivienda obligatoria. Y, si pensamos seriamente, tenemos a los gitanos viviendo en España desde hace 600 años y no se han acoplado a las normas sociales de nosotros. Han ido siempre por libres y disponiendo de todo lo necesario para bienvivir sin pagar un duro. El agua cogida de las tomas, la electricidad cogida de la toma general, la patada en la puerta de aquellas casas que han quedado libres de vida por haber muerto los habitantes pero sin miramiento si tenían herederos. La cuestión está en que todo el que viene tiene más derechos que los españoles teniendo nosotros que pagarles todas sus mierdas. Hombre, 600 años no son tres meses como para no tener tiempo en la asimilación de derechos y obligacines. ¡No?
Ahora vienen los pandilleros de todos los países sudamericanos con idénticas costumbres que los nombrados. Se han tomado unas disposiciones que no tienen por mucho que nos nombren la interación entre nosotros y ellos. Esta, sería expresamente, lo que deberían tomar como principio de igualdad y no imponernos su valentía carcelaria y pandillera. Que de solo verles te dan ganas de reír a mandíbula batiente. Como la ferocidad que demuestran los marroquíes en España y cómo corren cuando les lanzas hostias a mano abierta. 
Total,
que el rey marroquí debería llevarse toda la patulea que nos ha mandado, así como los hindúes, los argelinos, los negros y demás gente vaga y maleante. Esto es todo lo que un humilde español puede pedir al gobierno para tranquilidad propia y de nuestros hijos que, en nada, se parecen a esta gente descontrolada y violenta. 
Con el Juez Peinado, siempre. Se nota que está en la linea que debe tomar un juez para dictaminar adecuadamente las sentencias sin incurrir en prevaricación. Y es de facto en el instane en que toda la podrida instrucción de hechos como los cometidos por esa parte de la política que debería estar en régimen carcelario sin derecho alguno. El mismo derecho que han tenido con el resto de españoles en sus calificados tratos de favor, robo y delincuencia de poder legislativo.

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