jueves, 25 de junio de 2026

Pedro, eres mi ídolo









 

no hay mejor cosa que hacer las veces de la oposición para desmantelar a la oposición. Feijóo no las ve venir. Está ensimismado mientras el presi le pone las pilas y le aconseja ajo y agua. 
Se lo viene diciendo desde que tomó la oposición después de haber sido vapuleado Pablo Casado, que no pudo hacerle una buena oposición como tampoco lo está haciendo Feijóo. Y de eso se nutre este personaje de ficción. 
Pero es este sentido psicológico lo que le está dando rédito político que le encumbrará a los próximos 4 años. Lo viene diciendo del mismo modo que a él le fueron inculcando la fórmula que está siguiendo psicológicamente. Pedro ha sido psicoanalizado y reconstruido en esto que estamos viendo. Nadie en su sano juicio tiene esa capacidad mental para diluirse en el medio y mantener ese semblante de alienado. Pedro no está bien. Pedro sigue una consigna como al asesino que le han marcado un objetivo y cuando suena el teléfono el tipo coge el arma y busca la diana. 
Este personaje no es real. Es ficticio en su totalidad y todo lo que le rodea es un anfiteatro con un argumento que representar. Es imposible que una persona tenga estas dotes de abstracción sin que haya un momento que le caiga la careta. Ha estado a punto de tirar la toalla en la medida que ha habido mucha presión por todas partes. Pero él, mantiene esa pose de sobrado que hace piña con la gente. Lo contrario de Feijóo que vino cansado de Galicia y se metió en un berenjenal que le vino grande. Y sigue sin tenerlo claro. Por eso no ha empujado a nadie a hacer nada. Porque no tiene claro nada de lo que lleva entre manos. Si es que lleva algo.
Una de las cosas que tenía que haber hecho ya era haberle practicado una moción de censura. Pero no ha tenido cojones porque no lo tiene claro, nada claro de quién le podía echar un cable en la moción. Y está esperando que seamos los españoles que, mediante las urnas, le volvamos a votar y quitarse el marrón por sí solo. Esto no está mal pero da la sensación de comodidad. 
Ninguno de estos personajes me gusta para gobernar nuestro país sin tener que coger las armas. Y no estoy muy seguro si con el tiempo y las urnas no tengamos que hacer frente a Marruecos y su Marcha Verde.
Estoy hasta los huevos de tener que estar todos los días viendo como uno se pasa la política y el puesto por el forro; mientras el otro se toca el forro esperando se lo pongan a huevo.

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