Así tanto orgullo, tanta igualdad, tanta puñetería para luego enterarnos por boca de mucha gente que Begoña es Begoño. ¿Y qué? Pues sinceramente nada. Cada uno tiene la libertad, menos los españoles, de hacer de su cuerpo lo que quiera sin necesidad de mentir. A no ser que les dé vergüenza presentarse como pareja de hecho y de deshecho. Cosa que sí le conceden a los demás y ellos buscan la intimidad de sus géneros xy.
Esta es una sociedad socialista de trileros, mentirosos y timadores. No hay por donde cogerles que no te lleves una sorpresa. Cuando está a la vista en la mayoría de sus señorías. ¡Qué asco!
Solo preguntar cuándo el presidente se dejará ver en una carroza el día 28. Con esos tanguitas que tan seguro les gusta en la intimidad del tálamo. ¡Vaya pájaros!
¿No había una denuncia, o presunta, a alguien, por haber llamado Begoño a Begoña?
Pues nada chicos, a disfrutar de la vida e iros a freir espárragos a la Conchinchina. Convocar elecciones y marcharos rumbo lo más lejos posible de España. No paséis por esos trances por los que la sociedad os abuchea cada vez que salís a la calle. Pasar ese trauma si verdaderamente os valoráis en algo vuestro careto.
He aquí lo que os estaba recomendando. No por mucho aguantar los insultos uno se hace más fuerte. El tiempo saca lo almacenado y lo que no era nada, en principio, al tiempo muerde el alma.
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