sábado, 13 de junio de 2026

las hijas góticas

 
de Zapatero han cambiado el look y su forma de vida. 
Creo que entre toda la juventud son las más afortunadas en apariencia y calidad de vida. ¡No hay más que mirar el video! Y eso, teniendo tan poco y repartiendo tanto: como ha dicho su papá. ¡El de la Ceja! ¡El de las joyas!
Lo que pasa es que lo del reparto lo hacemos los españoles y los beneficiados son ellos y los migrantes. Que, gracias al Papa, se los va a llevar al Vaticano y les va a entregar las llaves de San Pedro. ¡Y una mierda para los migrantes! Esto va a ser un gesto que sí llegará al Cielo de los mortales. 
Parece mentira que un personaje que come, mea, caga y duerme, como el resto... ponga voz de niña pequeña para insultar a los mayores. Nunca me han gustado aquellos que no predican con el ejemplo. Hay algo dentro de ellos que me enerva y desconfía.
Dos de las profesiones que nos sobran en el planeta son la Iglesia y la monarquía. Dos empresas que vienen desde la misma distancia y tiempo. 20.000 años  nos contemplan dando de comer a tanta gentuza que no hace otra cosa que llenar la panza, la bolsa y regalarse la vida de los demás.
¡A santo de qué tiene que venir un personaje como este a dar ejemplo de ¿qué?!
Abramos los ojos y veamos la realidad que nos rodea. Lo más cercano a nosotros para ver que nuestra familia trabajando toda la vida no ha llegado a nada. Eso porque ha tenido que dar de comer a los suyos, a los del gobierno, a los vagos y maleantes... por favor... no hay más que hablar, señoría. ¡Ya está bien, carajo!
Y como la Iglesia no aporta absolutamente nada para dar de comer a nadie... el Papa se permite hacer un llamado para que venga más gente de los países a los que Sánchez ha estado yendo y comprometiéndose. Los negritos, los marroquíes, los hindúes... Pero si ya hay en España más hindúes que en Bangladés. Y estos, no han venido en pateras. 
 Gracias al Papa y a Zapatero con la venta de las joyas robadas a saber a quién...; van a dar de comer a toda la patulea de marroquíes y sudacas con menos ganas de trabajar, y sí, con muchas ganas de comer. Como cerdos comen en los Mercadonas. No me extraña que el dueño de Mercadona estuviera de acuerdo en que viniera mucha gente a consumir. Se ha disparado el beneficio de Mercadona en estos años de miseria consentida. ¡Qué asco, señores!

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