sábado, 20 de junio de 2026

falta trabajo y sobra ocio

 
Una persona normal se queda a cuadros cuando comprueba el nivel de idiotez que puede acumular una persona dentro de ese cuerpo que se lo comerán los gusanos. Pero como la inteligencia actual en la comunidad joven mundial está bajo mínimos... no es anormal que hagan cosas como las que nos cuentan en este video.
No sé en qué estarán los padres consumiendo su tiempo... pero es lamentable que no se estén dando cuenta de que su hija, hijo, hije... se está portando como un perfecto idiota por querer aparentar lo que no se es. Es evidente que intentan llamar la atención a la opinión pública y familiar de que les falta motivación para poder verse como persona normal que estudia, trabaja, se compra un piso o se dedica a la investigación de lo que sea. Pero mutilarse para poder aparentar ser un ser inservible para el resto de sus días deja mucho que desear y, sería un hecho punible, llegar a mutilarse para no saber bien en qué se puede convertir. Las cirugías por muy buenos que sean quienes las practican pueden no tener el final deseado para el resto de la vida de esa persona que tuvo la desagradable idea de cambiarse la cara. Cambiarse la cara porque no se está conten
Una persona normal se queda a cuadros cuando comprueba el nivel de idiotez que puede acumular una persona dentro de ese cuerpo que se lo comerán los gusanos. Pero como la inteligencia actual en la comunidad joven mundial está bajo mínimos... no es anormal que hagan cosas como las que nos cuentan en este video.
ta/to con el que Dios les ha dado. Y recurren a la cirugía como si fuera un viaje a Madrid, España.
Hace falta estar ociosos y que el ocio las derive a convertirse en monstruos. Luego echarán la culpa a las empresas si con esos caretos no les contratan por dar miedo.
Y en esto, no hay disculpa ni justificación para los deseos que pueda tener una empresa a la hora de elegir a sus empleados vista a vista con los clientes.
Ya sé que mucha gente se pondrá de mal humor por no dejar a la juventud tome sus decisiones aunque se corten tendones y se metan botox hasta en la concha. 
La concha su madre es la que debe poner fin a determinadas ideas que se suelen comunicar entre el mismo grupo huído de si mismo. No saben, no contestan, no hacen nada... solo consiguen ir por la calle con las manos en los bolsillos y pisando como si estuvieran espantando gallinas. En estos casos echamos de menos ese pedazo de sopapo que despierta las neuronas y te pone firme como si estuvieras en el servicio militar. Que, por cierto, sería muy rentable que volviera a ser obligatorio acudir a la formación de personalidad, ética y moral. Y dejemonos de tanto niñato idiota hasta el día de su vida. 

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