Madrid se ha vestido de gala para recibir al Papa Leon XIV como jefe de Estado del Vaticano.
Leon XIV, rey y jefe, de la manada de la jungla de cristianos y devotos del judaismo... se ha visto ensalzado por una comunidad de creyentes que superaban los 500.000 individuos. Nunca antes se ha visto una huelga para pedir casa y trabajo, tan grande, como la visita de Monseñor, que ha soliviantado los ánimos de la juventud para convencerles a que estudien religión y ocupar los puestos que han ido quedando vacantes por falta de devotos religiosos.
En su homilía del Corpus el Papa lanza un mensaje contra la hipocresía. ¿Pero contra la hipocresía que existe en el Vaticano? A parte de las muchas otras cosas que han soliviantado los ánimos de muchas familias por haber sido violentados sus familiares. El Vaticano no puede lanzar lo que ya existe dentro de las paredes del monumental edificio. Estoy seguro que el Papa abrirá las puertas del Vaticano para permitir la entrada de los MENAS a sus dependencias. Intentar que los demás países acojan a tanto ladrón, sinvergüenza y asesino... no puede ser considerado como un insulto por los ciudadanos de esos países. Porque para ello hay que ser consecuente y vivirlo por sí mismo.
No sé si el Prelado se ha dado cuenta de que en los países donde se ha introducido el islamismo, que ahora él adora con entusiasmo, se están produciendo los más cruentos actos de violencia y asesinato. ¿Cómo va a solucionar el Papa estos movimientos de conquista de esos tarados mentales de los islamistas? Estoy seguro que en el camastro, de las celdas.
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