según Carmena y Ada Colau.
¡Qué miedo!
Ambas dos, y a la vez, han pensado que las ciudades del futuro serán feministas o, no serán. Lo que no sé es si dejarán de ser ciudades, o, dejarán de ser feministas. No lo tengo claro. Pero la amenaza está echada y que venga Dios a salvarnos.
Si el machismo viene o deviene de una madre feminista, seguiremos teniendo el machismo como método feminista. Es decir..., que es tanto como no decir nada. Nos quedamos como estamos menos, en que la madre será, a partir de esos futuros, más machista que el padre.
Cuando pienso en tanta majadería concentrada en mentes políticas, se me caen los palos del sombrajo. Seguir con la misma tontería un siglo más, envejece al más pintado. Y, Carmena, no está para tanto trote.
Me he dado cuenta -gracias a quien o lo que sea- que no nos hizo a Su imagen y semejanza; tal vez sí, ambas se parezcan a su Creador. Por supuesto que tiene que ser algo o alguien, a parte de la Creación. Es, imposible que, éstas, hayan sido creadas o moldeadas; sin duda han sido cagadas.
Hay mucha gente que ha dado un profundo y sentido respiro al saberse no fusionados/as, catalogados/as, con estos dos especímenes.

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