miércoles, 11 de octubre de 2017

viendo a los partidos políticos

reñir por la marca España, es para echarse a llorar.
El espectáculo de ayer en Cataluña es digno de la mejor tragicomedia. Que personajes representantes de una comunidad se comporten de esa forma, dice mucho de cómo está  la España mental en estos momentos. Si hace sesenta años me lo hubiera contado alguien, le hubiera comprado el espectáculo. A día de hoy la función me parece inadecuada, aún, a la lenta transformación De o proceso de aquellos españoles que viven todavía.
Ayer vimos el comportamiento gravoso de Puigdemont con los seguidores del independentismo, y catalanes en general. Éstos, se fueron con caras trágicas al comprobar cómo se las gastan sus representantes. Estos individuos no tienen seguidores, ni camaradas, ni nada que se les parezca, simplemente se sirven de la ciudadanía para sus intereses particulares y de partido. Véase Pujol, Mas, y toda la patulea masona que gobierna la comunidad. Estos: Mas, Puigdemont, Junqueras y demás matados, son títeres, con las mentes ajustadas para pasar el día, y no todo.
Hoy, se despacha la prensa con amenazas de Turull, al Estado, por si le diera la idea de autorizar el 155. Una de las razones es que tienen armamento comprado a los rusos y lo podrían utilizar contra las tropas o Fuerzas de Seguridad del Estado. Es decir, aquella policía con poder en territorio Nacional. 
Ahora sabemos en qué han estado invirtiendo el dinero que Montoro les ha estado pasando de contrabando en bolsas de basura. Han comprado armamento a Putin, con la condición de créditos financieros a largo plazo cuando fueran independentistas, y una estrategia militar para Putin en España, junto a Francia y vecinos de los americanos. España se vería entre fuegos cruzados, en su mismo territorio. De todos modos, sabemos, que disponen de los agentes secretos suficientes para tenerles al loro de las eventualidades a último minuto. Uno de estos agentes, de la KGB, sería Puigdemont, y alguno más en la CUP. Seguro estoy que Junqueras no sería uno de ellos. Y no lo sería por ser elegante, guapo, y con ojos de águila bicéfala: que mira a dos zonas a la vez. No, no le hace falta ser agente mafioso de Putin; con llegar a donde ha llegado tiene para darle las gracias al demonio y cederle su alma, que le vendiera su madre antes del parto. Si no, de qué, llega este memo a donde ha llegado.

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