martes, 3 de octubre de 2017

¿a qué jugamos?

dejémonos de tonterías: los responsables de los acontecimientos ocurridos en Cataluña lo somos el conjunto de los españoles; no el presidente del PP, Mariano, en funciones de presidente de Gobierno Central.
Siempre he dicho que los sindicatos y los partidos políticos son sociedades anónimas (SA), con ánimo de lucro.
Esto no hay Dios que lo entienda.
¿No se entiende? Pues es simple: nosotros votamos a una organización con los recursos humanos y divinos (véase Puigdemont, Rajoy, Zapatero, etc.) que disponen de sus empresas, sus empleos, al margen de que se les vote o no. Detrás de ellos hay un conglomerado de empresarios, grandes multinacionales, que les encumbran a la cima de la pirámide, con derecho a beneficio mutuo. ¿Beneficios para el pueblo? Ninguno. Ellos negocian entre sí, pero no mirando al ciudadano. Aquí tenemos la prueba de que eso es así: estas revueltas callejeras, estos saltos al Estado Central son políticos, que no de la grey. Ellos negocian entre y para ellos y por aquellos que llevan detrás; aquellos que les echarán una mano siempre: tanto en la política como fuera de ella. Amén de los beneficios astronómicos que adquieren estando como presidentes. Es una forma de ganar tanto  amigos de buena calaña, como de mala madre. De esta forma, hasta la Iglesia ha estado y lo está, emparentada con las mafias de medio mundo. ¿Por qué? Porque ellas (las mafias) han estado haciendo la parte de Judas, con tanto esmero como Éste, en tiempos de su Maestro.
Os preguntaréis: ¿quién hace de Maestro? El Papa. Todo vestidito de blanco, como el Espíritu santo. Y es el más máximo responsable de los acontecimientos del mundo: el dueño de lo material y de lo espiritual. La Ley Del Mar.
Bien. Estos acontecimientos nos dan como resultado dos cosas: 1. Los políticos se respetan aunque sean contrarios. Es decir: cada color representa unos ideales. Y, dentro de esos ideales, se mueve una determinada maquinaria de actuación. ¿A dónde se quiere llegar con eso? Al poder. Obtener el poder por cualquier medio lícito o ilícito. Esto es lo de menos.
Si existen familias de poder
2. Las familias disputan entre sí el poder de gobernar el mundo en solitario. Son miembros que juegan al Monopoli teniendo al mundo como medio de distracción; los beneficios serán distribuidos entre toda la familia ganen o pierdan el juego. El juego es sustancioso y todos quedan empatados. Ellos saben que siempre ganan porque el mundo les pertenece. La desgracia esta en  que somos los ciudadanos quienes no sabemos quienes son, ni quienes somos. Nos han creado una ilusión de vida, un holograma existencial sin penas ni glorias desde el nacimiento hasta la muerte. Naces y les perteneces. Harán de ti un individuo productivo por un salario, despojándote de toda libertad mental. Toda la vida piensas que el trabajo es salud, y dejas todo cuanto de afecto tienes...: por una vida de trabajo y un mes para gastarte lo que has acumulado, con el compromiso de que vuelvas a seguir ahorrando para un años más de vacaciones. ¡Qué libertad, señores!
Este es el juego de ajedrez donde se disputan las guerras con sus bajas; las revueltas callejeras y golpes de Estado; las subidas y bajadas de presidentes y reyes, que hayan cumplido con sus expectativas; las nuevas tecnologías que asumen un poder mayor; las subidas y bajadas o especulaciones de la bolsa: que no es más que un modo de jugar con los ahorros de media humanidad y que volverán a sus bolsillos, dejándote con una mano delante y otra detrás. Crac de 1929. El hundimiento del Titanic (1912) que quitaron de en medio a determinados empresarios no cooperantes a ciertos regímenes. Y, por último, el crac actual, donde nos hacen creer que estamos jodidos todos, pero nos damos cuenta que ellos viven igual que siempre, y al pueblo le sangran con la intención de evitar males mayores.
Este, señores, es su juego. No estamos invitados a jugar pero sí, a pagar sus grandes apuestas en el tablero.

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