lunes, 23 de octubre de 2017

entre Rajoy y Puigdemont

una de toros.

¿Es esta la primera vez que tratamos el tema toros? -No.
El tema de hoy consiste en debatir los actos y pensamientos de las asociaciones de cazadores que, libremente, se hacen conocedores de la falta de emociones que pueden tener los animales. 
Anoche, miembros de cazadores, arremetían  contra aquellos que -como yo-, despreciamos los actos asesinos contra aquellos seres indefensos que se utilizan para sagaz recreo de los que miran a través de un teleobjetivo. 
Mirad qué curioso. 
Hasta en África, se ha prohibido cazar sin silenciador.
Y os preguntaréis ¿por qué?
Porque, cazar sin silenciador, perjudica el medio ambiente.
¿Alguien ha visto semejante estupidez?
Es decir, yo puedo matar todas las piezas de caza mayor, sin perjudicar el ecosistema. Me convierto en furtivo; eso sí: cazador furtivo legal. Como Juan Carlos I.
Damos por hecho que un animal no tiene derechos de supervivencia por el factor determinante de que no tiene dos piernas y dice chorradas. ¿Realmente se puede llegar a pensar que hay proporcionalidad entre el animal que abreva tranquilamente, con el individuo que le arranca la vida a un kilómetro de distancia?
¿Qué se puede decir de aquél perro que, atendiendo al instinto de amor por su dueño, arriesga la vida por salvarle de morir ahogado? ¿O de aquella vaca que, separada de su ternero, le reconoce a los años entre un grupo de congéneres?
Los cazadores no tenéis razón ni derecho de quitar la vida al ser que, a mí, me gusta disfrutar viéndolo correr libre por su medio. Me estás quitando mi derecho de verle crecer,a la vez que yo envejezco.

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