jueves, 28 de mayo de 2026

esto nos da qué pensar

 
si realmente se ha llegado a abrir esa puerta de piedra y escudriñado su interior... empecemos a buscar a nuestros antepasados en el fondo del mar y dentro de las montañas que nos circundan. 
Desconocemos nuestro planeta tanto como los que nos rodean. ¿Por qué hemos dirigido nuestros ojos hacia afuera cuando no sabemos descifrar lo de dentro? 
En alguna parte deben estar los restos de una civilización completamente distinta a la nuestra. 
Todo ese material de uso debe estar escondido en alguna parte. Deben existir aparatos los suficientemente sofisticados como para hacer evolucionar a una civilización en cosa de pocos años. 
Si ponemos la nuestra en ejemplo hemos conseguido en 100 años un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad. "Que dijera Armstrong, el astronauta, sobre la corteza lunar". 
Todos nos preguntamos cómo es posible que sobre la faz terrestre se eleven montones de figuras hechas de piedra y desconozcamos cómo se pudo haber conseguido. Es toda una incognita que seguro se irá, como en Irlanda, consiguiendo descifrar y encontrar, como en este caso, por casualidad de dron.
Tal vez, espero estar confundido, cuando se encuentren los resto estemos más cerca de la destrucción del planeta que de la transformación tal cual nos dejaron en construciones y artilugios a los que no ponemos cuerpo del que fueron ensamblados. 
Puede parecer una incógnita pero es mucho más profundo que eso. Es un abandono familiar en este planeta que peca de inseguridad en todo él. Bien sabemos que de la Tierra es muy difícil salir por mucho que nos dejen dar respuesta a cómo salir. Conseguir enfriar la materia contra 1600 grados de fricción al roce de la atmósfera que nos rodea es, aún, un poco difícil de conseguir. Me cuesta mucho darle pábulo a los efectos especiales que nos echan cuando vemos lanzar, al espacio, esos cohetes juguetes de nuestros pequeños hijos.

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