jueves, 7 de mayo de 2026

esta es la comprobación

 
de que nuestros agentes de autoridad están haciendo correctamente su trabajo. El que el asesino, el ladrón, el sirvergüenza... chille y se revuleva, es señal de que los agentes cumplen con las ordenanzas que marca la ley a la hora de una detención. Y, recordemos, que son detenciones y no retenciones. Esta acto no existe en las operaciones policiales. Solo se detiene. El juez, posteriormente, dirá la última palabra.
En España la lasitud debe desaparecer para dar paso al agente uniformado con la capacidad de ofrecer a la opinión pública que su estado físico y su capacidad de reacción son acorde a su autoridad. Todo el resto es tontería y mala interpretación de los presentes. Una detención sin la debida voluntariedad del delincuente o infractor... requiere de fuerza necesaria para mermar la capacidad de reacción violenta contra la autoridad competente. Ya sea hombre o mujer el representante legal o policía. Las martingalas frutos de los infractores o delincuentes no deben ser tomadas en consideración por las personas que puedan estar cerca del momento de la detención del delincuente. Estos siempre buscan llamar la atención y provocar en los presentes simpatías a sus desmanes. El día que veamos y comprendamos que los policías son los que se juegan la vida por defender nuestros derechos y libertades... ese día los migrantes tendrán que buscar otra patera para salir disparados hacia el Cono Sur africano. Lugar donde usaron la patera para venir a berrear bajo la fuerza opresiva del agente. Uno menos para estar por la calle haciendo el becerro y el chulo de Barrio Chino.
Esperemos que esta fuerza represiva nos sirva para mermar las ideas de conquista que nos reclama México.
Ante estas detenciones no hay más que decir sino de comunicar la simpatía que debemos tener hacia nuestros cuidadores policiales. Ellos se juegan su físico por el nuestro.

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