los palestinos son de Palestina. No debemos confundir las nacionalidades porque luego Israel nos reclamará los desperfectos ocasionados por dos terroristas que se hacen a la mar para desprestigiar a España. Es más... se presentan como españoles con esa cara de palestinos. ¡Hombre, no! Lo digo porque hay gente que por relirles la gracia en un restaurante han tenido que pagar los gastos de la mesa que les ha señalado como comensales conocidos. Siendo las señales las culpables de tal desencuentro. Hay que tener mucho cuidado con aquellos que van de listos a "armar la de San Quintín". Y, sin comerlo ni beberlo, nos vemos metidos en un conflicto de naciones por culpa de integrantes traidores y asesinos de otros países. Bastante tenemos, ya, con el conflicto interno ejecutado en España por el presidente de gobierno palestino-chinesco que representa Sánchez. Para qué querer enemigos si tenemos a Sánchez que ejerce de ello todos los días del año. No conforme con la traición a España se permite jugar con Israel como si no lo tuvieran en la punta de mira.
Por favor, os lo pido...
que no vaya nadie más a buscar jaleo a Israel. Si alguno tiene problemas de entendederas se vaya a un hospital psiquiátrico y nos dejen en paz. Ya tenemos contra quién meternos en lo sucesivo llamado Trump. Un Trump que no sale de Irán y se encuentra, frente a frente, con el monarca inglés riéndose de él. Y Trump, mirando para atrás en busca de su perro faldero para que le pase la mano por la cerviz para calmarle la bilis que le sube por el estómago a la boca. A Trump ya no hay personaje que no le tome el pelo que lleva pegado a la cabeza. Sus insinuantes facciones se han endurecido en la misma manera que los ayatolás le han tomado el pulso. Fue con intención de ganar el premio Noble de la Paz y no le han dado ni una estatuilla de los premio de actor. Ni le han dado el premio de consolación. Un actor que no produce clamor ni envidia.
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