La capital del Turia se encuentra abarrotada de moros durmiendo en los bancos de la plaza del Ayuntamiento.
La inseguridad en Valencia, a partir de ciertas horas de la noche, es similar a cualquier otra ciudad de gran volumen de ciudadanos. Proporcionalmente estamos más acojonados que el resto de ciudadanos de las grandes capitales.
¿Sabes, qué, Santi...?
Me gustaría que metierais mano contra la jauría de individuos que piden en las terrazas insultando a los parroquianos si no les dan dinero. Y eso, Santi, no se puede consentir en una de las mejores ciudades que limitan con el litoral Mediterráneo.
¿Qué quieres que te diga, Santi, que tú ya no sepas?
Tenéis la sede central al lado de la Plaza con sus problemas... y me quieres decir que ¿no sabéis de la magnitud de delincuencia existente?
Te diré que hay pedigüeños extranjeros por todo el centro de la ciudad, para deshonra de los valencianos. Están atornillados a la puerta de la catedral y de la basílica como lapas en pared y me quieres hacer creer que no conoces a la madre y sus cachorros (varios) que dan por el culo a todo el viandante que pasea por la plaza. Plaza de la Reina, Plaza del Ayuntamiento, Plaza del Mercado Central... son un incordio constante con el bote de Mercadona como cesto de caridad de las iglesias. Que las hay, con un cartel diciendo donar las limosnas a Cáritas antes que a estos ángeles de la miseria y la porquería. Porque, muchos, Santi, se mean al lado de donde estás sentado como la Araña, que no la tiráis de Valencia ni con agua corriente. Porque guarra guarra, es un rato, la Araña.
¡Qué espectáculo más grotesco oíros hablar en los mítines y, donde gobernáis, lo tenéis hecho unos zorros.
Adiós, Santi, pero no engañéis a la gente con esos mítines de inseguridad si no empezáis en vuestro feudo.
No me contéis milongas en vísperas de elecciones autonómicas porque me da asco de veros engañarnos como un socialista cualquier.
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