al parecer el hantavirus es la espoleta que pone a funcionar la mierda que nos metieron en el covid 19. No es un ratón de cola larga el culpable del nuevo brote de virus... si no una consecuencia nueva del despertar de la covid 19. Es el botón rojo que pone a funcionar todo un complejo sistema de radiaciones que activa y potencia la covid... cuyos historiales vienen a ser muy parecidos. Atacan el sistema inmunológico y los pulmones.
No es llamativo que aparezca en un barco cualquier virus u otros experimentos que quieran hacer con la humanidad. Gente concentrada y suelta de un virus (de las nieves) con capacidad de terminar con una gran cantidad de gente. Esto que nos dicen que no son peligrosos es lo que siempre nos dicen antes del óbito. Acordémonos de los políticos enterados de que no habría mayores repercusiones en la sociedad con el covid 19 y menos mal que paró no sé muy bien cómo. Muertos hubo más de los que tenemos en lista.
Desde luego que no deja en muy buen lugar a los cruceros que se permiten tener roedores por sus bodegas y alacenas de comestibles. Tanto les ha perjudicado el caso del hantavirus que han bajado los precios de los cruceros a mitad de lo que valían. ¡Dichosos roedores de cola larga! que han conseguido lo que no consigue la política: bajada de precios de sus billetes.
Lo incuestionable es saber que efectivamente hay un conglomerado de políticos de baja estirpe y peor empatía con los ciudadanos del planeta. Se están concentrando en ser los Anubis y remodelar la vida y muerte de los moradores. No hay más tontos por metros cuadrado por que no nos están dando tiempo a pensar. El día que el tiempo cambie al ritmo del cambio climático las neuronas humanas se esfumarán y quedaremos exentos de todo contacto con la realidad. Ya vamos camino de ello sin mucha fricción y descontento. Todo llegará a su debido tiempo.
La cuestión está en gobernar sobre los demás para vivir del cuento y de la buena vida. Dinero, prostitución y buenos alimentos será la tónica general al modo y modelo de los sindicatos y políticos afines a las marisquerías.
¡Que Dios nos coja confesados!
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