que el gran Titanic no se hundió por chocar contra un iceberg... fue un atentado contra la casta más elitista que había en aquellos momentos. El Titanic se reservó, la botadura, a gente de mucho dinero y que estaban en contra de las finanzas en 1912. Un desacuerdo entre los más adinerados empresarios y directivos bancarios... puso en rumbo la idea de escarmiento a los negacionistas inversores de entonces. Qué mejor idea que brindarles la oportunidad de hacer un viajecito para que pensaran más y mejor en aquello por lo que habían estado en desacuerdo. Qué curioso que el barco se hundiera con toda la casta amarillista y pecadora de la economía. Una buena carga de dinamita marcó un cambio en las decisiones tomadas en el principio de las inversiones que se habían congelado. No hay mejor engaño que tener un iceberg a mano para echarle la culpa.
Esto mismo está pasando con los virus que forman las pandemias para ir buscando el bicho, iceberg, que pueda romper la armadura que forma nuestro cuerpo. No es fácil romper los muros de animalitos que se empeñan en mantener el cuerpo humano en contra de todos los virus externos. Pero... ¡están en ello!
Lo rabiosamente peculiar es que los políticos tengan información de las consecuencias de un virus, equis, para que de inmediato salgan diciendo que no se tenga miedo que no es peligroso. No es peligroso pero estaba en un barco de pasajeros -en crucero- y varios han muerto. ¡Pues no sé dónde no esta el peligro! Más de la muerte física no hay más allá. Si esto no es peligroso no sé qué más esperan de un virus determinado. La cuestión está en saber si es adrede o aposta que salgan tantos experimentos en tan poco tiempo.
Lo principal está en saber qué mierda de seguridad y de limpieza había dentro del cascarón. Más parecido a nueces donde el animalito mete a su cría y espera que se caiga al suelo y se abra con el animalito ya criado. Este simil ha sido puesto en el Hondius y ha estado esperando la proliferación... encubándose a temperatura ambiente. Estemos atentos a saber o enterarnos de cuantos políticos o gente de mucha pasta -como en el Titanic- han caído enfermos, en el Hondius.
Lo que me llama la atención es saber que barcos sirviendo de cárceles navegando por el inmenso mar y, ahora, que hay laboratorios que hacen lo mismo utilizando a los pasajeros, como conejillos de indias. En principios está prohibido experimentar con animales..., pero como se ve... no con personas. ¡Encantador!
Otra de las cosas que mucha gente no sabe es que en los cruceros, mira tú por donde, desaparecen personas sin saber si han bajado y no subido, o se han tirado por la borda. En muchos casos son secuestros y nadie sabe nunca nada de esas personas. Se da por sentado que han abandonado el barco voluntariamente.
Conclusión
si el político es el que te dice no tener miedo a las pandemias...: empieza a temblar. Y, máxime si el que te lo dice es Fernando Simón. Personaje siniestro que deberían haberle cesado cuando se comprobó que mentía y en vez de un enfermo hubo 100 muertos. Esta es la tranquilidad con la que te dejan si el aviso viene de lo público. Pues te dejan temblando como flan recien hecho.
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