
como suele sucederles a todos aquellos que el planeta se les queda pequeño. Dominaba el bello arte de la <<amistad>> desde la profundidad de su "soledad" administrada y la sabiduría adquirida. La calle, para él, representaba su gran mansión, donde se cobijaba acompañado de los numerosos amigos del cine negro, las bibliotecas, y los festivales de cine. No daba costura sin hilo... y mostraba una gran paciencia con aquellos que no poseíamos el don o conocimiento que él tenía del celuloide. Yo, me dejaba influir..., nadar..., en esa ola de -buenos contra malos- y la respuesta razonable: por qué Superman llevaba calzoncillos por encima del traje...
Gracias Isaac por los buenos momentos que hemos dedicado en charlar, camino de alguna proyección del Festival de Cortos.
No voy a escribir más porque otros se me han adelantado y convenido en los mismos pensamientos y efusividad.
¡Adiós, amigo! Nunca pensé que diría eso...
Realmente lo siento desde -el vacío- que has dejado con tu marcha. ¿Quién me guiará por ese mundo de festivales... horarios... y, veladas...? ¿Quién?
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