Los cátaros no creían en el término o significado de pecar, y tienen por ridículas las ideas de confesión y penitencia. No reconocían la autoridad del Papa, ni creían en la virgen María.
Sin embargo creían en Jesús como el Paracleto, cuya imagen habría secuestado la Iglesia robando a la humanidad su mensaje, distorsionándolo, falseándolo. Su reino no era de este mundo. Y por ello, llegó la Iglesia a temer a los cátaros. Ahora, en resultas, que la Iglesia intenta hacer migas con los cátaros, y lo está consiguiendo. Sus seguidores están perdiendo la fe cristiana y se van a incluir en la fe católica. Ese día, los santos de Cristo, habrán perdido su historia y la guerra, contra el maligno del Vaticano.
El día 10 de marzo de 1204 el Papa Inocencio III escribió una
carta al rey de Francia: "Te corresponde a ti expulsar al Conde de Toulouse de la tierra que ocupa y quitársela de las manos....para dársela a unos buenos católicos que puedan, bajo tu feliz dominación, servir
fielmente al Señor". El día 10 de marzo de 1208, el Papa Inocencio III convoca con un gran llamamiento que todos los príncipes, nobles y gentiles hombres se unan en armas ante una nueva y sangrienta cruzada programada para defender unos pueblos cristianos sublevados en el sur de Francia y ser dirigidos por el Conde Simón de Montfort. En julio de 1209, en Béziers murieron cerca de 30.000 personas, fue toda una matanza en la que ni los mayores, niños ni mujeres se salvaron. Raimond Roger Trencavel, mandó reorganizar nuevamente a sus vasallos dentro de la fortaleza. En agosto de 1209, la ciudad cayó en manos de Montfort.
carta al rey de Francia: "Te corresponde a ti expulsar al Conde de Toulouse de la tierra que ocupa y quitársela de las manos....para dársela a unos buenos católicos que puedan, bajo tu feliz dominación, servir
fielmente al Señor". El día 10 de marzo de 1208, el Papa Inocencio III convoca con un gran llamamiento que todos los príncipes, nobles y gentiles hombres se unan en armas ante una nueva y sangrienta cruzada programada para defender unos pueblos cristianos sublevados en el sur de Francia y ser dirigidos por el Conde Simón de Montfort. En julio de 1209, en Béziers murieron cerca de 30.000 personas, fue toda una matanza en la que ni los mayores, niños ni mujeres se salvaron. Raimond Roger Trencavel, mandó reorganizar nuevamente a sus vasallos dentro de la fortaleza. En agosto de 1209, la ciudad cayó en manos de Montfort.

Ya estoy hasta los mismos de que en las redes sociales, un día sí y otro también, nos estén mentalizando a golpe de ira, pudor y miedo, que nos quieren quitar de enmedio. ¿Es verdad? ¡Como, sí! Pero, no por ello, tenemos que estar asumiendo nuestros pedos lacrimógenos y que se note en el calzón. Si tanta razón llevamos del apocalipsis venidero, cojamos al toro por los cuernos y lancémonos al ruedo con valentía y decisión. ¡¿Qué nos van a joder...?!, más jodidos imposible. Pero lo evidente es que sus ideas se han convertido en un camino a seguir y lo seguirán hasta el final. Nosotros somos los que no tenemos camino ni ganas de hacer uno y, sin embargo, vivimos sumidos en un ¡ay! que nos convierte en zombis del futuro... Y no digamos de los jóvenes. A quienes les están preparando drogas de nueva generación para atontarles como hicieron con los gipis y su LSD. Ahora la Burundanga, Krocodil, flakka, sales de baño -tambien conocida como la droga canibal. Toda una amalgama de sustancias y colores para que nuestros hijos se puedan tirar desde los balcones al suelo sin ningún tipo de pudor. Así nos va. No hace falta que esperemos a septiembre para que nos llegue la bomba atómica que nos borre del mapa. No. Poco a poco irán consiguiendo que la gente muera con nuevas enfermedades de laboratorio. Y si no consiguen mermar la población así, introducirán algún insecto, mosquito o lo que sea, para que nos vayamos pudriendo por dentro, con buen color por fuera. Como la fruta.

