El sutíl manejo que traían entre manos en estos tiempos con el cambio de la Ley del aborto, nace de los bajo faldas de los jeuitas a quienes las mujeres - incluídas sus madres-, son un cúmulo de heces, de humores; un cubo de basura a quien nadie debería besar ni tocar. Los mismos pensamientos arcaicos del resurgir de la religión. Los mismos pensamientos judios. Los mismos pensamientos arraigados en la sociedad con un fin único: la puesta en escena de la venida del vampiro primigenio y original, Satanás. Tantas vidas proclamando su venida. Tantas vidas venerando el que apareciera. Tantas vidas consagrando las misas a esa apariencia de macho cabrío, del que tomó cuerpo el cura Moisés, a su bajada del monte Sinaí. Todas las escenas de esta gente grotesca, han salido del libro gordo de petete. De él, generación tras generación, han glorificado al ángel caído y la gente presente ha creído fuertemente en una iglesia pagana y maldita. De la que beben todos los políticos del momento, del mundo entero. Mientras, sus psicópatas sacerdotes, Obispos, Cardenales y Papa, se ocupan de oficios de sangre, secuestro y violación de inocentes niños. ¡Qué bonito panorama nos ofrece la Iglesia! Y la gente psicótica, de tanta palabrería y hostia de Comulgar. ¡Así nos va...!
De verdad, estar diciendo ésto en el siglo XXI, es para ponérsele a uno los pelos de punta. Y sin embargo, han pasado 20.000 años, y han llegado a este siglo haciendo lo mismo. ¿Qué les imposibilita seguir haciendo lo mismo? Nada ni nadie.
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