martes, 28 de julio de 2026

no entiendo el fútbol

y no lo entiendo desde el punto de vita del deporte; pero tampoco lo entiendo desde el punto de vista de la política. Que un deporte tenga que ir de la mano de la política... deja de ser deporte. Pero ni siquiera es política. Es un entramado de niños pijos que no han sabido encontrar otro lugar en su existencia, y alguien, les introdujo en <<El Club de los Guaperas>> donde se curra poco y bien se  merienda.
 Es demasiado atrevido que 22 jugadores salgan en calzón a correr detrás de un balón sin otro afán que el de introducirlo en un rectángulo para que tuvieran claro cuál era su cometido. Porque... a lo mejor... se confundían sus neuronas y no sabrían qué hacer con la esfera.
Llegado a este estado de ruina mental resulta que el club de Argentina tiene problemas, aún, por haber perdido frente a España y se permiten poner en duda la capacidad del club español. Es más no dudan en enfatizar que el club argentino fue comprado por el club español. Si no a santo de qué se hubieran dejado ganar. 
Que todo este lío lo monten un montón de descerebrados por motivos deportivos... me da a entender en qué posición se encuentra el deporte a nivel mundial. ¿Político? De ser así dónde queda la deportividad. Se queda en la cuantiosa fortuna que se cobra por entretener a los jerarcas para los cuales juegan. Los espectadores son solo la entrada de fortuna por su escasa inteligencia a la hora de comprender que mediante el deporte se llega a la misma tasa de subnormalidad que con la Iglesia.
Qué mal perder tiene Argentina. Unas veces se gana y otra se pierde. Pero al parecer Argentina debe ganar siempre. 
A mí como si se la come un pollo. No vivo de ello ni me gusta verles. Me parecen un engañabobos y tienen bastantes en sus palcos.

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