viernes, 24 de julio de 2026

ya salió la ruta

de las jo-joyas de Zapatero. Delcy, la Fea, las trajo en parte de las cuarenta maletas que nunca debieron entrar en el espacio Schengen. Delcy tenía prohibido entrar en Europa por pertenencia a oscuros trasiegos de la mafia venezolana. Y sigue perteneciendo a esa mafia pero, ahora, al servicio de Trump.
La política, en general, está al mando de un grupo de analfabetos que se les distingue, expresamente, por ese síntoma de retrasados mentales. Caminan con una parsimonia digna de un grupo de alienados al servicio de los extraterrestres.
Trump, Sánchez, se distinguen perfectamente por ese modelo de personaje característico de muñeco inchable: grises, cara de volao, caminar robotizado. Ese es el modelo que está implantando China en sus muñecos sexuales. 
Perdón, me he venido arriba...
El caso es que las joyas de Zapatero pueden ser las robadas en Francia por unos limpiacristales. La cuestión es que Zapatero ha dicho en muchas ocasiones que las joyas no han sido robadas... sino tomadas para lucirlas en unas galas dentro del Grupo Bilderberg. Se las pondría el ratito  que durara la gala. Lo que pasa que cuando uno toma de más de lo prohibido... se le puede ir la cabeza y no acordarse de que tenía que devolvérselas a sus propios ladrones. Pensándolo mejor hizo aquello del refranero: <<quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón.>> Ajustado a tiempo y forma.
Pensándolo bien... 
si esta gente no existiera tendríamos que fabricarlos. Es verdad que nos dan la peor cara de su personaje pero lo hacen por una misión especial: destruir el planeta con todos los medios disponibles. Al igual nos sucede en España con el cambio climático al que tanto acude Sánchez en vez de darse cuenta de que el cambio climático al que se refiere no existe y sí los malditos pirómanos de mierda.
Ahora bien, si a esos pirómanos se les considera parte del cambio climático pues bien venidos sea el cambio climático del presidente español. Un presidente que se acoge a todo lo que viene rebotado de otros países y los hace parte suya. De él no ha salido nada importante que podamos importar. Y cuando lo teníamos más menos conseguido con la esposa del magnate... resulta que se nos ha hecho "doctora por La Complutense". Llevaba dando cursillos un mogollón de años sin haber ido nunca a la escuela. Y lo llevaba escrito para que no se le olvidara que había contribuído a la decadencia de un sinfín de chavales que fueron a sus charlas. El repaso que la dieron desde la mente de una que sí había ido a la universidad, debió terminar con sus chorradas de "Doctor Onoris Causa". Y tan campanuda se pone a hablar del tiempo empleado en dar clases delante de gente que tuvieron que pasar por el corredor que marca hacia la obtención de la licenciatura.



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