para los cobros de impuestos del cambio climático.
A los gobiernos de medio mundo y del otro medio, también... les ha salido el tiro por la culata aunque les cueste reconocerlo. Crear un cambio climático para sacar más réditos de los bolsillos de los humanos que viven y respiran es algo pecaminoso, criminal y despreciable. O despreciable y criminal.
Al Gore debe estar muy orgulloso de que su libro se haya vendido y mentalizado a mucha gente con su miedo a quedar asado. Pero el tiempo se va ajustando a la realidad de los acontecimientos y la gente empieza a pensar si no habríamos sido engañados por mentes perversas como la del señor Al Gore y su retaíla de videncias astrológicas o astrofísicas o astrogilipollezcas. Y, claro, llega el momento en los que la gente se asoma por la ventana cuando le están diciendo que llueve y resulta que se da cuenta de que hace un sol primaveral o viceversa. Tanto aparato para caer en la cuenta de que se equivocan más que el pastor de ovejas del norte de España. Al que le preguntan los hombres del tiempo: qué tiempo vamos a tener.
No caigamos en la tentación del cambio climático como aquellos que nos preguntan si no queremos ganar más dinero metiendo dinero en unos fondos... si tengo que meter dinero en unos fondos para pagar intereses de otros fondos que han comprado antes... menudo negocio hago. Sin embargo hay gente que mete dinero para pagar todos esos intereses que el fondo principal no ha dado. Eso nos ha pasado con el cambio climático: hemos metido dinero en algo que no está dando rendimiento porque el fondo no existe. Es una nube que se han sacado de la manga cuyo contenido no es fiable. No es tangible ni real.
Mi recomendación es que no inviertan dinero en el libro de Al Gore, ni en el criterio del cambio climático.
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