martes, 31 de marzo de 2026

el Jesús idealizado.

 Puede ser una imagen de una o varias personas y texto que dice "4Cb MENTIMOS DURANTE 2000 AÑOS! にま d" 
creo que nadie nos ha mentido con la figura del profeta judío, Jesús. 
En el correr del tiempo cada cultura ha configurado al Mesía a su imagen y semejanza. Con toques de una espiritualidad que le llevó a tener la misma incertidumbre, ante la muerte, como le acontece a todo ser humano. La frase <<Eli, Eli, lama sabachhtaní>>: <<Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado>> suscita el mensaje o incógnita de una vida o no, posterior a la física. Al cuerpo.
Lo que hubiera sido inevitable si hubiéramos mirado hacia el tono característico de los habitantes de Oriente Medio, nos habríamos dado cuenta de que en las pinturas sacras de occidente el Cristo es blanco. Blanco, blanco como los occidentales. Y de esta guisa cada pintor ha ido dejando al Cristo a su imagen y semejanza de los habitantes de el lugar para que se identificaran con Él, y no con la piel de otra tribu o país que nada tiene que ver.
A partir de ese momento empezamos a divagar sobre un Personaje que no se ajusta a las necesidades de un continente o parte del mundo determinado. Israel. Por ejemplo.
Si de normal no hubo casi ningún paisano de Jesús que le conociera bien... Ahora aparecen nuevas imágenes e industria del Mesías cambiado por completo. Todo este panorama e intercambio de pareceres... se asemeja al cambio cromos entre chiquillos. La industria de la religión se tiene que ir amasando a medida que aparecen nuevas teorías sobre un señor al que mataron sus propios camaradas. Y, no contentos con ello... hicieron cómplices a medio mundo. El otro medio está en las mismas circunstancias pero con nombre propio: Ortodoxos. Todos tan felices y contentos hasta que aparecen -(qué casualidad)- nuevos rollos encontrados en cuevas o en excavaciones varias. Como la Piedra de Roseta. Que, oh casualidad, nos muestra la forma de traducción de los jeroglíficos egipcios. Todo ello desde las entrañas de el Museo Smithsonian. Ese museo masónico.
 
Aquí tenemos al papa Leon XIV que dejó en fase de ataque al corazón a una parte de la humanidad asistente en el Vaticano. Como si el Papa no supiera lo que pasa en el mundo al segundo del acontecimiento. Es más... siempre cuentan con el Vaticano para cualquier cosa que sucede en el mundo. Y mientras eso pasa dentro de la Iglesia se ocupan de ir sobornando a los pequeños y mayores que han sido abusados sexualmente por los curas, las monjas, los cretinos que viven de mentirnos a los bobos creyentes.
Eso sí... 
bajo la cautela de un suave susurro de serpiente cuando se encuentran frente a un micro para conseguir sus propósitos, eclesiásticos. ¡Que no falte la feligresía! Asco de personajes vestidos de cucarachas.

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