
Podrían ser casualidades, pero ya hemos dicho muchas veces que las casualidades y las suertes se las encuentran los hombres comunes y corrientes; los hombres que formamos la base de la pirámide, que también pertenecemos a los judios masones.

Para ello, salen a la luz nuevas tendencias masonas, para conquistar con ellas las mentes de los borregos ciudadanos. Que nunca nos preguntamos de dónde cojones sale tanto cabrón junto -y no nos referimos al macho de la cabra.
Estos individuos, -me refiero a los chicos universitarios-, tienen la modestia de haber estado una parte de su vida alimentándose de las reglas de juego que tienen que poner en práctica una vez llegado el tiempo. Y como los jihadistas -células muertas- rejuvenecen cuando les dan la orden de partir hacia el campo de pruebas. Y como lobos hambrientos abren boca y enseñan colmillos, a gusto de sus amos. Pero no olvidemos que son todos ellos de la misma camada. Del mismo emblema y culto. Culto a Horus, a la serpiente, al macho cabrío de Satán y de cualquier descerebrao bajo astral que tengan engachado a sus sombras. ¡Menudos memos!
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