conocí a una persona a la que un pájaro, lavandera, estuvo tres días picando el cristal de su ventana hasta que despertaba a la mujer, y no, al marido que dormía al lado. Este hecho premonitorio la hizo despedirse de todo vecino del pueblo un día antes de hacer un viaje a Valencia, porque no volvería del viaje. Y, efectivamente, la mujer el mismo día tuvo un accidente de coche y murió en él. De los cuatro que iban en el coche... ella sola fue la que dejó su vida en la carretera.
A partir de aquel entonces siempre he creído en las manifestaciones que tienen los animales con aquellos que les traducen sus manifiestos. Por desgracia hay muy pocas personas que saben estan en armonía con la naturaleza que les rodea y protege. Al menos te adelantan o predisponen a ponerte en paz consigo mismo y romper la Regla de que nadie sabe su hora de la muerte. Es difícil para un ser como yo tener ese conocimiento y estar preparado para recibirlo. Pero esa persona que conocí sí estuvo en todo momento atenta a que la hora era pronta. Ví su cara relajada y en paz consigo misma.
Estar atentos a todo ser que se encuentre a vuestro alrededor porque puede darte un mensaje del más allá. Vale la pena ser consciente de la fecha de nacimiento y de la muerte. En ambos casos hay alguien que te entrega a la vida, y otros, que te reciben
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