menos contra Rufián. Ese Rufián conquistador al servicio del que mejor paga y le mantiene como rufianesco, duende y bufonesco. Rufián ha encontrado en la política la estrella de cinco puntas que le acoge como sustento. Por eso Rufián no puede meterse mucho contra sus camaradas de Parlamento porque sigue la senda del separatismo, la venganza y la holganza. Rufián es un cero a la izquierda alejada de la política pero que se mantiene porque no tiene agallas para enfrentarse a un trabajo fuera de la figura política de la que rezuma leche y miel. Se ajusta la chaqueta por inercia de los demás no porque tenga la categoría de haber llevado traje en su vida. Un miserable en la corte del rey Felipe.
España se rompe a trozos por culpa de descerebrados como Rufián. ¿Por que tenga ideales diferentes o aportes propios que puedan diferir de los demás de quienes se mofa y befa?
No. Rufián es solo un fantasma que pasará a la clandestinidad por falta de lo que debe tener alguien con dos dedos de frente. Conocimiento. Carece por completo de él y señala a los demás porque le hace ser más intelectual o ponerse al nivel intelectual de los que señala. Lo que no se tiene no se puede poner a nivel de nada ni de nadie. Por mucho esfuerzo que haga como si hiciera caca.
Este es otro de los casos (muchos) que tenemos en política que no sirven para absolutamente nada. Por mucho que salga en pantalla o le hagan fotos y preguntas que le puedan dar caché. No sirve de nada intentar lo que es imposible de demostrar. La inteligencia se demuestra con inteligencia y no con cuatro líneas que le escriben contra alguien. Que le da más pobreza mental. Rufián solo sirve para comer y mear. Fuera de esas funciones básicas se encuentra en un mundo que no está hecho para él. Esta de pegote para que los demás sobresalgan a su lado. Esto es lo más febril que le pueda pasar a una persona: sentirse aislado, sin conocimiento del medio y alejado de una realidad que intenta plasmar sin tener los medios para ello.
Desde luego que Rufián no me necesita para defenestrarse. Él solo se basta y sobra para tirarse por la ventana hacia el suicidio que emprendió nada más intentar colegir su persona a la gran empresa que supone cultivar un país: formado por un puzle de comunidades. Rufián no sirve para tamaña empresa. Carece de empatía y formación para ello.
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