A Isabel no se le ocurre otra cosa que despertar a una vecina del pueblo para preguntarle que opina sobre el Toro de la Vega.
La señora contesta que está a favor de la fiesta del pueblo y todo lo ve bien.
La Gemio intenta -como si de un novillo se tratara-, que la señora entre al trapo y resultó que la puso hecha un trapo, a la muy periodista.

La mujer se defendió diciendo que a los toros no se los trata tan mal, y me da la sensación que la señora debe de estar un poco ciega o tonta, cuando no se ha procupado de ir a ver lo que sus parroquianos hacen con los novillos, o, no mira internet en la sección imágenes. Son de una crueldad apabullante, y solo para... para anormales.
Pues ya iba siendo hora que alguien tomara las riendas de muchas de las fiestas noramales de hace siglos. La costumbre no hace norma..., y recordamos que las buenas costumbres siempre están mejor empleadas que las malas. El mal trato animal no es propio de humanos y no sirven para hacernos la vida mejor, peor, o alegrarnos mantándoles. Ellos tienen todo el derecho del mundo a vivir dignamente dentro de su ámbito animal. De igualmanera que se han denunciado a aquellos mamarrachos que, con caballos en sus cuadras, no les han dado de comer hasta la muerte.
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