¡Pobrecito Sánchez, sin enemigos a los que criticar, se mete con la Iglesia que le hizo bautizar! Quieren ser tan comunistas y tan socialistas que todo lo hacen al revés. ¡Qué dirá Xi Jinping con solo oírle quejarse de su propia inutilidad! Sánchez es una pegatina que el tiempo ha ido devaluando a base de improperios y falta de ecuanimidad. Toda su estructura se esta cayendo porque los cimientos eran inestables y carentes de fundamento. Tan es así, que, la psoe, va camino de una hecatombe gracias a sus muchas... -y a cada una más alta mentira- que no para de salir de su jodida boca de mentiroso patológico.
Ahora es el clero, contra el que se mete, cuando perdió el culo cuando le llamaron del Vaticano para darle órdenes precisas de cómo actuar en el caso de la inmigración y las oenegés de porte rescatadoras y recaudadoras. Ha cumplido a rajatabla la ordenanza de Bergoglio y, ahora, arremete contra un siervo de la Orden porque nadie le ha tapado la boca. Pero, seguro, habrá alguien que le cierre su boquita de piñón, y le ponga cara a Cuenca que es lo que le gusta.
Todo, menos reconocer que es un cero a la izquierda hasta para su propia gente. Este es el momento de alquilarle una habitación en el mismo hotel donde se encuentran Ábalos, Koldo. Y donde, seguro, se reunirán con su mujer y su hermano. Toda la familia en un mismo pabellón carcelario. ¡Qué prestigio para la descendencia Pérez Castejón!
Me gustaría jugar con la historia y el escritor que tenga que inmortalizar la vida y decadencia del sanchismo. Quién será el mono pera que se atreva a sacar del fango la figura de Sánchez. Sería un libro para vendérselo a los esquimales. O, libro elegido para la quema sin influencia de la Santa Inquisición.