Ya sabemos, Patxi, que a ETA la ganasteis para fines políticos de izquierdas. Como pago a Zapatero por haberles blanqueado cuando estaban atrapados por las fuerzas y cuerpos del Estado. El que ahora esta manchado de mierda y sangre... eres Tú, Patxi. Por mucho que te enerve saberlo por boca de buenos periodistas que tienen la bonanza de su parte por hacer su trabajo de investigación. Tú, Patxi, eres un inútil y un delincuente haciendo apología del terrorismo porque los necesitáis para que os vuelvan a apoyar en cualquier zarandaja en la que oséis meteros. Eres, por naturaleza, simpatizante de terroristas y os la meneáis cada vez que habláis con ellos. Su sangre derramada la llevas en las palmas con la que os la chocáis. ¡Chócala, etarra!, son vuestras figuras a imitar. De ahí, que, te pongas como el gallo de Morón de la Frontera: sin plumas y cacareando.
Creo que ante tu impertinente modo de dirigirte a los demás... sería conveniente que alguien en las mismas proporciones te diera una buena cantidad de hostias con origen made in spain. Con esta formalidad se te iba la tontería y te sosegabas como monje budista en meditación. No se puede ir por la vida y menos en política poniéndote medallas por tu mala forma y manera de tratar a un periodista que te tiene calado y más que empobrecido mentalmente. Por eso el periodista mantiene un estatus de sutiliza y tranquilidad como fórmula de sacarte de tus casillas y, lo mejor es, que lo consigue.
¡No eres tan bueno como pensábamos, Patxi! Más bien consigues que la gente te valore como lo realmente eres y eso te deja desamparado ante el público en general. Te desvisten como al rey desnudo. Y se te están viendo las vergüenzas. Patxi, no eres nadie ni nada. Retírate a un monasterio y pontifica tus días para que no llegues al cielo con las vergüenzas colganderas. Pedro, el de las llaves, no te va a dejar entrar y te mandará al carajo por tus neuras e incapacidades cerebrales.