el suceso acontecido en Toledo -con el choque de trenes- debería ser la gota de agua que colme el vaso. No podemos consentir que individuos como la casta socialista se salgan con la suya después de atentar contra la vida de nuestros familiares y amigos, y salir ilesos. Dos veces. Por dos veces han conseguido que los demonios se alimenten con el dolor y sufrimiento de los que han dejado su cuerpo entre los hierros retorcidos de los vagones. Y, para mayor inri, se permiten asistir a la escena para gozar del dolor de sus familiares. Esa sustancia etérea que desprenden los dolientes y muertos, es de lo que se alimentan determinados entes descarnados que habitan a nuestro alrededor. Por eso es tan normal que la Iglesia tenga que hacer misas diarias para acumular el sufrimiento de las almas en graneros tan grandes como catedrales y basílicas.
A estos charlatanes les hemos visto bailar al ritmo de los entes más despreciables de los descarnados. Sus rituales son la forma de atraer el poder aunque sea maquiavélico. Total, ellos lo que quieren es sentir esa sensación que les infunden, aunque sea para hacer el mal. Esta gente son sacos de mierda sin moral para hacer algo en condiciones. Ya no basta con que se les vote o no, es cuestión de que la gente se desprenda de ellos y les interne en cárceles de máxima seguridad. El dolor que han provocado este año es de auténtico aquelarre al servicio del maligno.
Hombres, mujeres, jóvenes y niños han dejado su vida para regar la tierra por donde vayan pasado estos miserables hijos de ....
Ni un año ha pasado desde el primer choque y ya han producido el segundo con intención de recurrir a las altas esferas malignas para que les ayuden a ganar el 29N.
Espero que la gente haya tomado nota de que no es normal se hayan cumplido dos atentados contra la población... por nada. Por nada, no se derrama sangre. Todos los acontecimientos nefastos que nos están pasando a los españoles no pueden ser de pura casualidad. Sánchez no es un tipo cualquiera..., es un individuo elegido para hacer el mal, cueste lo que cueste. Hasta el extremo de provocar en la gente una atracción casi mística. A los demás nos produce rechazo y por algo será.
Hay un poder contra el que no pueden vencernos: la unidad de todos los españoles. Ya no les sirve que la gente pasemos calamidades... si no que han subido el listón para hacerse con nuestra sangre. Y si no les paramos, se hará realidad sus intenciones.
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