y no me refiero a ninguna figura etérea -aunque se le parece bastante-, de la esposa del presidente de EEUU, Trump. Me perdonaréis por volver a repetir lo que tantas veces he hecho... pero que la señora de Trump no es su esposa. Como a otros muchos presidentes de gobierno se les acopla una muñequita para que salga en las fotos... pero no suelen ser más que señoras de conveniencia. Eso sí, muy bien pagadas si cumplen con las normas que se las haya asignado. No, siempre, las normas son normales. Más bien todo lo contrario.
Que Melania haya salido a negar haber conocido a Epstein es lo normal de todos aquellos que han tenido algo que ver con él. Pero, entendamos, que reconocer lo que estaba haciendo Epstein con las niñas y niños no tiene buena imagen. Por eso, Melania, ha salido a negar algún conocimiento con el pedófilo, traficante de niños y niñas. Pero no nos negará nadie, que en aquellos albores y auge en la vida de Epstein se conocieron Melania y Trump. Presuntamente.
No tendría sentido que Trump estuviera dando tiros contra todo el que se menea en Oriente Próximo como para luego relacionarlo con el secuestro, abuso y muerte, de esos pequeños arrebatados a sus padres.
En un contexto cerrado me pregunto dónde estaba posicionada la Iglesia. Que tanto golpea los corazones de los masacrados en las guerras, pero abusados en la Isla de Mierda y Muerte. Niños, seguro, llorando a lágrima viva mientras eran abusados por sus captores.
La isla, claro, era como todas las islas bien montadas cuando hay dinero de por medio. Pero por dentro debería ser una cárcel para todo aquel que tuviera la mala suerte de haber conocido al patético Epstein.
Es muy posible que la señora del señor se vaya de rositas con estas declaraciones y no seré yo quien ponga cepo a su tortura si es que lo sabía y no dijo nada. O si su esposo fuera verdad, según fotos, le relacionen con el criminal Epstein... Jesús nos enseñó que después de todo un calvario y de 350 latigazos sobre su cuerpo... aún tuvo la suerte de caer sobre una cruz y ser clavado. Ese es el camino de todo aquel que teniendo una mente se ve envuelto de recuerdos que le esclavizan, le crucifican, en cada momento de su memoria. Es crudo saberlo... aunque es más crudo padecerlo...
Y como he dicho al principio:
hay patéticos hombres de poder que tienen bajo un velo de inocencia a un hombre que hace de esposa. A Sánchez, al parecer, le han confundido a su esposa con un esposo. No pongo ni quito pareceres físicos o crónica mundana.
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