
A los gobiernos estas amenazas se la pasan por el arco del triunfo, es decir, por la entrepierna, y se rien a sus anchas sabiendo que carne fresca la tienen sin necesidad de pactar con estos memos. Sus fuentes son más seguras, calladas y cobran a 30, 60 y 90 días. Como los buenos tiempos de la administración pública. Aunque los que los que satisfacen sus necesidades sexuales, pertenezcan a la administración pública. Que son los que tienen facilidad para tramitar ciertos documentos para hacer que las chicas negritas corran por la geografía continental comunitaria, como si de turistas o estudiantes, se trataran. Así, de esta guisa, no corren peligro -a excepción del chulo que las compra- de padecer ningún problema burocrático. Están preparadas para hacer la calle y las sacristias, de nuestros buenos y acogedores sacerdotes. ¡Quién dijo miedo a las amenazas del islamista nigeriano!
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