a la greña. Y es que la religión no ha servido para otra cosa que mantenernos calentitos de múltiples agravios comparativos. Es decir, Los mandeos sostienen que Juan Evangelista era el verdadero Mesías. Los cristianos -por lógica- lo contrario. Y luego vienen los pintores -que a base de tener que pintar para comer- pintaban lo que las iglesias de entonces encargaban; aunque algunos pintores metidos en sectas o grupos más que dudosos, introducían en ellas cosillas que a ojos vista... pues no se veían. Es más, hemos tenido que esperar cientos de años para que naciera nuestro amigo escritor Javier Sierra y nos enseñara algunos de los secretos que encierran ciertas pinturas y sus pintores. No obstante y leído lo leído hasta ahora, vengo a decir que los tres pilares más importantes en la religión fueron Judas, Jesús y Juan Bautista. No me extrañaría que los tres no fueran verdaderos Mesías en la obra que se ha escrito sobre ellos y lo que ha trascendido o han querido transcender y llegara a nuestras manos. Es fácil pensar -y porque así nos los han retratado- que los tres fueron víctimas de las circunstancias. Me explico: los tres mueren una vez concluído su papel en la historia. Juan es decapitado, Jesús muere en la cruz, Judas se suicida. ¿Era necesario ese sacrificio de sangre? En principio yo creo que no, pero sí lo era para esos dioses ávidos de ella -sangre- y que han perdurado por ella, desde que la historia es historia.
Al parecer el rifirafa que se traen entre manos los mandeos y los cristianos es quién de los dos: Jesús o Juan, murió en la cruz y quien decapitado. Imagináos que tristeza que se peleen por algo tan trivial, a estas alturas, cuando toda la historia nos dice cómo enmendar o elevar nuestro espítiru al verdadero Dios interno. De verdad que estamos locos

Qué bonita clase de religión y exorcismo para ir predisponiendo a los jóvenes que lo normal en la vida es la homosexualidad, la bisexualidad, el hacer de tu cuerpo un sayo. Así, de este modo, muchos de los pedófilos que tienen asuntos con la justicia -dentro del Vaticano- tengan vía libre o se libren de la justicia. Pero parece ser que de momento la OTAN no está por esa labor -que la estará- porque todos son y pertenecen a la misima casta de mafiosos, corruptos, asesinos, y por supuesto, pedófilos. Para estos individuos la pedofilia es el santa santorum o rito que testimonia a qué Dios están rezando u obedeciendo. Pues aquí tenemos a la cabeza de esa Iglesia que denominamos Jesuita: la iglesia de Jesús. ¡Vaya hijos de la gran chingada! ¿Cómo va a terminar con la iglesia ramera, la iglesia pedófila, la iglesia del lobby gay más grande de la humanidad, quien es a la cabeza o representante de la macroestafa de la religión y satanismo puro? De verdad que somos unos memos de mucho cuidado. La religión es aquel postulado que les convierte en dueños y señores de los cuerpos y almas de los pobres ciudadanos del mundo mundial. Nosotros les damos pie a que nos metan en sus filas cuando dejamos que nuestros niños -bien pequeños, por supuesto- pertenezcan a la casta sacerdotal o al Dios infame de los malvados. Todas las ofrendas del agua -Bautismo-, de la ceniza, de la comunión... todo ello lleva el sello secreto del diablo; y nosotros gustosamente le ofrecemos nuestro muchacho a esa chusma de demonios. ¡Sí que somos memos, sí!
Ha pocos días el Papa Franc (para los amigos), nos deleitó con una combinación (no de la bonoloto) de palabras que decía así: abusar sexualmente de niños es similar a participar en una misa negra. ¡Vaya si han abusado de misas negras! Qué queremos más para mentalizarnos a que devienen de ciertas castas de lo más bajo del inframundo.