Toda la vida he estado preguntándome de dónde aprendían los animales a hacer las cosas. Y ya he encontrado el resultado: de leer a Stan Schein o los trabajos de Golberg. Y es que estas personas no deben de ir mucho al campo, y por tanto se les ha escapado que las abejas y las avispas amarillas, hacen las colmenas con esta forma de hexaedro. Lo que sí han encontrado los estudiosos del tema era, que al no existir cabidades entre celdas, éstas eran más resistentes a los vaivenes atmosféricos y conservaban siempre la misma temperatura.
Es decir, a las abejas y avispas habríamos de darles el diploma universitario en construcción y como cosechadoras y recolectoras del medio donde viven. No podemos los humanos apropiarnos lo que ya propicia la naturaleza. ¡A cada uno lo suyo!
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